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Palabras Más / ¡Allá sí, aquí no!

Aprendí a reconocer la completa

y primitiva dualidad del hombre

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Hay imágenes que dicen más que mil palabras y eso se ha dado en las redes sociales de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, quien apareció en la ciudad de Nueva York, usó el transporte público para trasladarse a uno de sus compromisos en Estados Unidos. Que conste que fue ella quien subió las imágenes y dijo que el transporte conecta e integra a las grandes metrópolis.

Qué bueno que se sube al Metro y ponga el ejemplo, qué mal que no lo haga en casa, aquí en la CDMX, donde el servicio es un verdadero calvario cotidiano para los usuarios y, obviamente, las críticas no se hicieron esperar. Qué mal estratega de comunicación tiene. La pregunta es inevitable: ¿Cuándo la veremos usar ese transporte en una hora pico? ¿Cuándo sentirá lo que sienten miles cuando un tren se queda a medio túnel? ¿O cuándo son evacuados por fallas?

Los políticos solo se dan baños de pueblo cuando están en campaña, ahí no le fallan. Así la vimos en 2024, después solo para inaugurar aquellas obras al vapor para el Mundial de futbol. Por eso, aquí se lo he dicho, aunque nos receten que caminan las calles, como ella, que ha estado en Iztapalapa por años, ahora ya no lo hacen. Qué pronto aprendieron a trabajar de austeros, luego no se bajan de las camionetas machuchonas, esas que tanto criticaba su mentor, López Obrador.

El Metro capitalino transporta 4.5 millones de personas al día, el costo del boleto es de 5 pesos y lo demás se subsidia. La última línea que se construyó fue la escandalosa y trágica Línea 12, que nunca ha operado al cien, y Marcelo Ebrard y Mario Delgado estuvieron involucrados. Ahí están las remodelaciones de la Línea 1, que no la entregaron a tiempo y que sigue con sus problemas.

Todos los días hay que lidiar con los problemas de mantenimiento, retrasos a todas horas, fallas y obras que durante meses han complicado la vida cotidiana de sus usuarios. Eso sí, el Gobierno de la Ciudad presume una inversión de 2 mil 200 millones de pesos en la Línea 2 y la intervención de 19 estaciones. De ese monto, mil 500 millones provinieron de recursos federales destinados a las sedes mundialistas. La propia Brugada aseguró que esos recursos se utilizaron para mantenimiento mayor, vías, trenes y estaciones. ¿Qué recibe el usuario a cambio de ese dinero?

También existen cuestionamientos periodísticos sobre contratos y empresas beneficiadas con obras mundialistas, esas que, dicen, se quedarían para el disfrute de los gobernados. Una investigación de El CEO señaló contratos por alrededor de 100 millones de pesos otorgados a empresas que presentaban características de empresas fantasma. Es una acusación periodística que merece transparencia y, sobre todo, explicaciones documentadas por parte de las autoridades.

Brugada fue a Nueva York y se subió al Metro, eso está bien, esa no es la crítica, porque eso es una forma de conocer de primera mano cómo funciona otro sistema de transporte.

Pero sería todavía más interesante verla hacer lo mismo en la Ciudad de México. No para la fotografía, sino para escuchar al usuario, viajar en hora pico, enfrentar los retrasos, caminar por los pasillos y comprobar qué significa realmente utilizar el Metro todos los días, y hasta de campaña les serviría… pero mejor ahí la dejamos.

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Hasta la próxima.