Pobre gestión la de Claudia Sheinbaum

Sólo merece llamarse hombre el que sabe

y puede y quiere ayudar al hombre

Jaime Torres Bodet

Arturo Suarez Ramírez

Estimados amigos lectores, muchas gracias por su tiempo para la lectura de la presente columna publicada en tan prestigiado medio de comunicación. Desde el inicio de la administración de la doctora Claudia Sheinbaum, dio muestra de cómo sería su mandato. Sin carisma, sin fuerza, a la sombra siempre de su jefe Andrés Manuel López Obrador, parece que nada se mueve sin que lo consulte, se asemeja más un regente del viejo régimen que a una jefa de gobierno.

En su descargo hay que decir que la administración de Miguel Ángel Mancera Espinosa, le dejo un verdadero tiradero, desorden en muchas áreas, falta de recursos, actos de corrupción. Claudia Sheinbaum sabía a lo que se iba a enfrentar, no se puede decirse sorprendida, porque tuvo tiempo en un proceso de entrega recepción, y así con eso aceptó el reto de devolver a la ciudad el orden y la paz.

Seis meses han pasado de la administración Sheinbaum y está reprobada en los puntos más importantes de la vida de la capital. La semana pasada, la contingencia ambiental puso en la opinión pública y en evidencia, la actuación de la jefa de gobierno. Sus tibias acciones y desconocimiento del tema se comentaban en el taxi, en el café y el transporte. Esta percepción tomó fuerza porque ella fue la titular de la Secretaría del Medio Ambiente y su reacción fue tardía. Es científica y no pudo explicar a sus gobernados que pasó.

Simplemente no supieron manejar la crisis, fueron rebasados.

El otro rubro que no le da tegua a Claudia Sheinbaum, es la inseguridad que crece todos los días. Balaceras, secuestros, robos, violaciones, tráfico de drogas, ejecuciones, territorios perdidos ante el crimen organizado, son el pan de todos los días para los capitalinos.

No se le ve por dónde se pueda meter orden y poder enfrentar a los criminales. No se le ve para cuándo pueda entregar buenas cuentas.

El discurso de culpar a la administración pasada de todos los males se está agotando, aunque sea un discurso valido, la ciudadanía ya espera resultados urgentes. A Claudia Sheinbaum se le terminó la luna de miel, debe asumir que no es Andrés Manuel López Obrador, ni en capacidad de administrar, ni en carisma, ni en comunicación con los ciudadanos.

Es hora de que deje la andadera y se ponga a caminar, dejar de pender del presidente. Sobre todo si sus aspiraciones están puestas en Palacio Nacional.

Entre Palabras

Es tiempo del que presidente de un manotazo y muestre que no tiene consideraciones con las pifias de su gabinete.

Músicos pertenecientes a la Orquesta Sinfónica Nacional se manifestaron en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes en protesta por el concierto operístico celebrado el pasado 15 de mayo, mismo que pretendió celebrarse al líder del grupo religioso “La Luz del Mundo”.

Si no sabe por dónde señor presidente, ahí tiene dos posibilidades, bien ganadas y a pulso para dejar pedir su renuncia, las titulares de Cultura y del INBAL, Alejandra Frausto y Lucina Jiménez.

O cuantos errores más…

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Muchas gracias y hasta la próxima.

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