Ceniza negra de hoja de maíz, azúcar de la flor de cempasúchil, anís y camote se convirtieron en los ingredientes del concurso de pan de muerto en el que los chefs innovaron en la preparación de esta pieza tradicional de la época de Día de Muertos en México que se celebran los días 1 y 2 de noviembre.
El olor suave y cálido de esta pieza icónica de la repostería mexicana invadía el salón de la casona antigua en la que se realizó el concurso de la ‘Paneada’, que reunió a 16 reposteros de panaderías de la ciudad de Guadalajara en el que mostraron nuevas formas de degustar y mantener viva esta tradición.
La receta tradicional con mantequilla y sabor a naranja cubierto de azúcar se conjugó con recetas extraordinarias como la crema de cheesecake de cardamomo para rellenar al pan como si fuera sándwich, o la pieza que combinó crema pastelera hecha con camote (batata) morado cubierto de azúcar de cempasúchil.
Rodeados de velas, calaveras y flores de cempasúchil para aludir a los altares de muerto, no faltaron los colores en las recetas que dieron como resultado un pan con cobertura negra producto de las cenizas de la hoja de maíz conocida como totomoxtle o una pieza con masa madre de rompope, cobertura con amaranto y una capa dulce roja extraída de la grana cochinilla, un insecto que vive en la planta del nopal.
La chef repostera Frida Oros Ávalos, de la panadería ‘Rintintin‘, explicó que innovar en las recetas de este pan tradicional es una manera de diversificar los sabores y dar gusto a una generación de consumidores que buscan nuevas formas de degustarlo.













