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«No busco injerencia, solo estoy haciendo un grito desesperado de auxilio»: Desde la ONU, Marcela de Jesús Natalia exhibe el infierno que viven miles en La Montaña de Guerrero

• La activista se dijo confiada en que la ONU pronto intervendrá y termine la ola de violencia en la que viven miles de familias guerrerenses

Judith Sánchez Reyes

Desde el Palacio Wilson, sede de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la periodista indígena y activista Marcela de Jesús Natalia denunció la violencia que padecen miles de familias en las comunidades de La Montaña de Guerrero.

En entrevista vía telefónica para PerspectivasMx, Natalia detalló que durante un encuentro con el equipo del Alto Comisionado, les describió “la pesadilla y el infierno” que enfrenta la población de esa zona del sur de Guerrero desde hace años, a manos del grupo criminal Los Ardillos.

«Les dije que llegan a un pueblo, se meten a las casas, les quitan los celulares y cuando eso pasa esa gente no tienen a dónde ir, se atajan el frío como pueden, hay días no tienen que comer y los que están enfermos no cuentan con medicinas, los niños dejan de estudiar. La gente ha dejado de sentirse tranquila”, indicó a esta casa editorial.

¿Porqué acudir a organismos internacionales como la Onu y la Corte Penal Internacional?, cuestionamos.

«Porque en México ya agotamos todas las instancias, porque en México no nos escuchan, porque en La Montaña de Guerrero quien decide quién vive, quién muere y quién se va, es el crimen organizado», aseguró.

¿Qué esperarías que hagan estos organismos internacionales?

«Que vayan a vigilar que los derechos humanos se respeten en Guerrero. Hoy después de esta reunión en la oficina de la ONU en Ginebra y estoy muy contenta porque estoy segura que van a intervenir.

Duele mucho pensar que en mi país no hay soluciones, mientras del otro lado del mundo, hay corazones inmensos que están dispuestos a ayudar a las comunidades indígenas de La Montaña baja de Guerrero que hoy abandonan sus hogares para huir del imperio del miedo y la muerte»

¿Consideras que el mensaje fue bien recibido por el equipo del Alto Comisionado?

«Si, estoy muy contenta porque estoy segura que van a intervenir.

Duele mucho pensar que en mi país no hay soluciones, mientras del otro lado del mundo, hay corazones inmensos que están dispuestos a ayudar a las comunidades indígenas de La Montaña baja de Guerrero que hoy abandonan sus hogares para huir del imperio del miedo y la muerte».

Acudir a la ONU a denunciar la violencia en La Montaña de Guerrero, ¿no podría ser calificado en México como una solicitud injerencista o una forma de golpeteo político contra el gobierno?.

“Yo no busco eso. No busco que gobiernen nuestro país o tengan injerencia ni nada que tenga que ver con política. Esto es un grito de auxilio desesperado, porque en México las autoridades están rebasadas. Cuando Los Ardillos desaparecen y asesinan en La Montaña de Guerrero y el Estado no puede garantizarte la vida, se tiene el derecho de tocar otras puertas.

Indicó que la clase gobernante mexicana está rebasado y esto se pone de manifiesto todos los días, en cada hecho que le roba la paz y a un ser querido a una familia.

«Si en México no puede hacer justicia, que la justicia internacional abra los ojos. No pido injerencia, no busco que extranjeros resuelvan lo que nos toca a nosotros, busco que el mundo se entere, realmente, de la pesadilla y el infierno que vivimos, que nos devuelvan el derecho de sentirnos libres, seguros, que nos devuelvan el derecho de vivir sin violencia».

La periodista reiteró que su objetivo al acudir a la ONU y a la CPI es porque “las autoridades en México están rebasadas” para contener la violencia en las comunidades indígenas de La Montaña.

«Por más que llamamos a los tres niveles de gobierno no se hace nada. A mi presidenta municipal no le interesa lo que viven las familias desplazadas. En los ultimos años defensores de derechos humanos, activistas, periodistas como yo, han sido amenazados, desplazados y asesinados, hecho violentos que tanto el Estado como la gebre ha comenzado a normalizar»

La activista reiteró que miles de familias viven bajo amenazas, desplazamientos forzados y agresiones constantes.

«Es muy cruel lo que viven los adultos mayores, que salen temblando. Los niños tienen miedo, pues en su presencia les han asesinado a sus padres, en su cara están golpeando y mutilando a personas; eso que las autoridades no le dan importancia, eso es lo que vive esa gente», narro con voz entrecortada.

¿Tienes miedo Marcela?, le preguntamos.

«Si, sé que después de revelar las desapariciones y asesinatos que han cometido estos delincuentes me pone en alto riesgo”, confesó.

Sin embargo, de manera decidida, Marcela de Jesús Natalia aseveró «debemos hacer que el mundo sepa de lo que sucede en Guerreo, que ayuden a evitar que la vida de más niños, mujeres y hombres esté marcada por la violencia, la desgracia y el abandono».

«En verdad, no saben lo terrible que es ver o saber de que cerca de donde vives hay cuerpos mutilados; no tiene ni idea el daño psicológico hacia las mujeres, los niños y también los hombres, porque ellos también sufren esa violencia, por eso está pesadilla debe parar».

«Callarme sería condenar a mis hermanos. Eso sería convertirme en una criminal también”, subrayó.

Después de unos segundos de silencio, recordó que el próximo miércoles, 3 de junio, se cumplirán 9 años del ataque que estuvo a punto de arrebatarle la vida, y no ha habido ningún avance en la investigación ni detenidos.

«Hoy levanto la voz, hoy busque venir hasta acá porque en carne propia he sufrido la indiferencia. Hoy vengo a hacer a
esto, porque a mí me hubiera gustado estar y sentirme acompañada cuando fue el ataque y cuando tuve que dejar mi casa», acotó.

Marcela de Jesús Natalia concluyó esta charla: «el mundo debe intervenir, porque ningún pueblo, por más fuerte que sea, puede salir adelante cuando todos los días le llueven balas y bombas del cielo, y eso debe parar».