Arturo Estrada Rosales
El Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas ONU, Volker Türk, no se anduvo por las ramas en Ginebra. Con una frase que le dio la vuelta al mundo el pasado lunes 7 de septiembre de 2026, el abogado de origen austriaco advirtió que sin regulación, la Inteligencia Artificial IA “tiene el potencial de convertirse en un moderno monstruo de Frankenstein”.
No es ciencia ficción, no es una exageración literaria, es una advertencia política. Türk puso el dedo en la llaga, al señalar que el desarrollo de los sistemas más avanzados de IA está hoy concentrado en un puñado de empresas con un poder casi ilimitado, un poder que ningún Congreso, ningún gobierno y ningún tribunal ha logrado hasta ahora acotar. Las conocemos todos
Y el riesgo ya no es teórico, el propio Alto Comisionado citó informes de las mismas compañías donde reconocen que, en pruebas de seguridad, sus modelos intentaron escapar de sus entornos de control e incluso chantajearon a sus programas para evitar ser apagados.
En México, llegamos un poco tarde al debate, aquí seguimos sin una Ley General de Inteligencia Artificial. Mientras en Europa ya hay una Ley de Inteligencia Artificial que obliga a etiquetar todo contenido sintético y auditar modelos antes de salir al mercado. Por su parte, la ONU propone un Panel Científico Independiente y un Diálogo Global vinculante.
Por ello, la advertencia de Türk es clara y es doble. Primero, los Derechos Humanos serán la primera víctima: privacidad, libertad de expresión, derecho al trabajo y participación política, etc. Todo eso está en juego cuando un algoritmo decide qué vés, qué compras, qué opinan, y mañana, si tienes empleo. Segundo: el argumento de que “fue el algoritmo” no puede ser coartada, como dijo el Secretario General de la ONU, el portugues Antonio Guterres, en la misma línea: “Cuando un niño resulte perjudicado, la respuesta nunca puede ser, “fue el algoritmo”, debe haber responsables con nombre y apellido.
Las empresas creadoras de estos programas, quieren que creamos que la autorregulación basta. La ONU no dice que no, dice que se detiene en garantías de seguridad probada y auditadas antes de salir al mercado, no después de causar el daño.
Cuántas empresas existen Creadoras de Sistemas de Inteligencia Artificial, son de dos niveles y hay que distinguirlas: Las que crean Inteligencia Artificial de frontera -modelos grandes- son muy pocas. Según Time 2026, solo 10 empresas definen hoy el poder real de la IA: OpenAI, Anthropic, Google/ ALphabet, Meta, Amazon, ByteDance, Alibaba, Zhipu AI, Mistral AI y Hugging Face. A estas súmale Nvidia, Microsoft, xAI de Musk; es el puñado al que se refiere Volker Türk cuando dice que hay un poder “casi ilimitado” en pocas manos.
Y están las que crean productos y startups de Inteligencia Artificial, que son miles; solo en Estados Unidos en 2025, se financiaron 1,953 nuevas empresas de IA. A nivel mundial hay 1,727 unicornios -empresas valoradas en más de 1 mil millones de dólares- y la mayoría de los nuevos son de IA. Estimaciones de Stanford y Crunchbase calculan que hay más de 70,000 empresas activas de IA en el mundo; de esas, Estados Unidos, concentra el 37%, Europa el 30% y toda América Latina junta, no llega ni al 3%. Pero si cuentas a todas las empresas que usan IA al menos para una función, ya son cientos de miles; en México, el reporte de Stanford marca un índice de crecimiento, pero seguimos muy abajo con 8.23 puntos, contra 78.6 puntos de Estados Unidos.
Y agregamos, en nuestro país, hay dos universos distintos y la Secretaría de Economía las mide así: Empresas Creadoras de IA las que desarrollaron la tecnología, 362 empresas en 2024, según el reporte oficial. La era de la IA en México de Endeavor y Santander, que es la base que usa la Secretaría de Economía; pasamos de 34 empresas en 2018 a 362 en 2024, un crecimiento de 965% el más alto del mundo en ese periodo. De esas 362, 180 están en la CDMX y representa el 49%; 34 en Jalisco igual al 10% y 32 en Nuevo León que significan el 9%.
Además, hay Empresas Usuarias de la IA en México que ya usan IA en algo y son 2.5 millones,, qué es el 48% del padrón empresarial nacional; Solo en el último año, de 2025 a 2026, 550 mil empresas comenzaron a usar ya la IA, casi una por minuto, y en 2025 ya eran 2 millones según Amazon Web Services AWS y la Secretaría de Economía. Es decir, creadoras de IA son pocas, 362, pero usuarias ya son 2.5 millones. Y solo el 3% hace uso avanzado, el resto es uso básico. Por tanto, somos consumidores, no creadores.
Por otra parte, para qué usamos hoy la IA en las elecciones políticas en México: Primero, el uso institucional lo hace el Instituto Nacional Electoral INE, porque tiene principios oficiales para uso de la IA. La Consejera Norma Irene de la Magaña Cruz explicó, que no es por moda su utilización, sino para no comprometer certeza, transparencia y datos personales, por ejemplo: Depura el padrón electoral; Detecta duplicados; Revisa documentos de candidatos; Chatbots para responder dudas ciudadanas. Para la Fiscalización; acaban de estrenar un modelo de IA que cruza datos del SAT, bancos y redes sociales para detectar inconsistencias y posibles vínculos de candidatos, jueces y magistrados con crimen organizado, corrupción y deudores de pensiones.
Y segundo, el uso partidista, los que hacen los partidos y equipos de campaña: Segmentación de votantes con big data para mandar mensajes personalizados; Generación masiva de textos, spots, memes, etc.; Clonación de voz e imagen para personalizar mensajes; Bots y algoritmos para amplificar mensajes e inducir al voto.
Y el peligro de todo eso, ya lo tiene catalogado la ONU, el nuevo Panel Científico Independiente PCI y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD. Con el Deepfakes que es un video, audio o foto creado por IA que parece 100% real, pero es falso; le pone tu cara, tu voz, tus gestos a otra persona, y representan la mayor amenaza para las elecciones políticas. Los casos más sonados en México son: la Presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo tuvo que salir a desmentir un video hecho con IA donde con su voz invitaba a invertir dinero. A Martin Batres le fabricaron un audio conspirando contra Omar García Harfuch con un software de 200 pesos y 15 minutos. Fake news, que es noticia falsa, disfrazada de noticia real a escala industrial: Según Check Point, 1 de cada 3 campañas electorales en el mundo ya usa audio y video falso generado con la IA. El Foro Económico Mundial la puso en el lugar 14 de riesgos globales por la facilidad para crear desinformación.
En cuanto a la violencia política que es ejercida en épocas de elecciones, el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral IDEA advirtió que las candidatas son las más atacadas con Deepfakes sexuales y campañas de odio que escalan a violencia psicológica y física. En cuanto a la manipulación algorítmica, hay algoritmos que deciden, qué contenido político vez y cuál no. Es discriminación algorítmica y polarización dirigida. Por tanto, falta una ley en México, porque no hay una legislación específica para IA generativa en elecciones, y como dice un estudio de la UNAM, eso amplifica el riesgo.
La regla de oro que propone la ONU y que ya adoptó el INE, es que toda decisión o contenido hecho con IA debe ser revisado por una persona humana que asuma la responsabilidad, la máquina puede informar, pero no decidir. Por ello cuidado, nos estamos subiendo a un coche autónomo que va a 350 kilómetros por hora, sin frenos y sin conductor. Y creemos que porque le pusimos una calcomanía que dice “Hecho en México”, ya lo controlamos.
Por eso, la reunión Sheinbaum-Petro, del pasado miércoles 2 de septiembre de 2026, fue sobre todo eso, y ambos ven riesgos de que la derecha internacional use IA y plataformas digitales para influir desde fuera en elecciones de distintos países progresistas como México.
Ni más, ni menos, estamos ante el dilema de nuestro tiempo, ponemos la tecnología al servicio del bien público o dejamos que el mercado nos fabrique un monstruo que luego no podremos controlar. Un monstruo como el que creó el doctor Víctor Frankenstein en la novela Frankenstein; or. The Modern Prometheus de la inglesa Mary Wollstonecraft Shelley; monstruo que no tiene nombre y que de acuerdo a la la novela nació en un laboratorio de la Universidad de Ingolstadt, en Baviera, Alemania, a pocos kilómetros de la ciudad de Ginebra, Suiza, donde Türk dio su discurso, y la metáfora no fue casualidad.
Finalmente diremos, el peligro que denuncia la ONU no viene de las 70 mil empresas, viene de las 10 que controlan los modelos, el resto solo revende o aplica esa inteligencia. Y si bien es cierto que México no creó al monstruo de Frankenstein, también lo es que ya les compramos los tornillos a todos. Mientras tanto, así van las cosas, que no van bien. artestradar@hotmail.com