- La alcaldesa afirmó que la mayor lección de 1985 y 2017 es la capacidad del pueblo para organizarse y que la prevención es la mejor forma de honrar a quienes perdieron la vida
- En el Segundo Simulacro Nacional 2026, Azcapotzalco realizó dos ejercicios de rescate en Tres Lagos y en el Mercado Azcapotzalco con más de 145 participantes y un binomio canino
Al encabezar la ceremonia conmemorativa de los sismos del 19 de septiembre, la alcaldesa de Azcapotzalco, Nancy Núñez, afirmó que la mayor lección de ambas tragedias es la capacidad del pueblo mexicano para organizarse y poner el bienestar colectivo por encima del interés personal.
Recordó que el 19 de septiembre de 1985, a las 7:19 horas, y 32 años después en 2017, la Ciudad de México fue sacudida por dos sismos que marcaron su historia, pero que también revelaron la fuerza de la solidaridad de vecinas, vecinos, trabajadores, estudiantes y rescatistas.
Núñez subrayó que en tres décadas han cambiado las instituciones y la forma de enfrentar los riesgos para ser una ciudad más resiliente, pero permanece lo esencial: no ser indiferentes ante el dolor ajeno. «Cuando todo parece detenerse, hay algo que comienza a moverse y se llama solidaridad», dijo.
Afirmó que vivir en una ciudad sísmica obliga a contar con una sociedad organizada y preparada, y que participar en simulacros también es un acto de solidaridad, porque estar preparados permite cuidar a otros. A 41 años de 1985 y a 9 años de 2017, aseguró que desde Azcapotzalco se trabaja todos los días en fortalecer la cultura de la prevención.
Como parte del Segundo Simulacro Nacional 2026, la Alcaldía participó con dos ejercicios que pusieron a prueba la coordinación y capacidad de respuesta. En la Unidad Habitacional Tres Lagos se realizó un rescate vertical para la extracción de una víctima atrapada en alturas, y en el Mercado Público Azcapotzalco se simuló la explosión de un tanque de gas y el colapso de una estructura, con la búsqueda y rescate de tres víctimas.
Los ejercicios contaron con la participación de más de 45 voluntarios, 64 brigadistas, 36 elementos de Protección Civil y un binomio canino, lo que permitió evaluar tiempos de respuesta, comunicación y protocolos de actuación. Con estas acciones, la Unidad de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil continúa siendo punta de lanza en prevención para salvaguardar la vida y el patrimonio de las y los chintololos.