- En los últimos tres años resurgieron casos de sarampión, varicela y tuberculosis debido al déficit de inoculación en el sector infantil mexicano, de acuerdo a especialistas las causas están la falta de adquisición de los biológicos de parte de las autoridades sanitarias federales
Judith Sánchez Reyes
A partir de febrero de 2020, en México además de enfrentar un nuevo virus, generado en Wuhan, China, el 31 de diciembre de 2019: bautizado como Covid-19, se prendieron focos rojos debido a que comenzaron a registrarse brotes de enfermedades que durante muchos años pudieron ser controladas, mediante la vacunación, como sarampión, varicela y tuberculosis.
Vámonos con cifras
De acuerdo con un artículo de la infectóloga pediatra y gestora de Calidad, Hospital General Dr. Maximiliano Ruiz Castañeda, Naucalpan, Estado de México, Laura Erika García-Carrillo, entre febrero y abril de 2020 se reportaron 1443 casos probables de sarampión y se confirmaron 181 casos y el primer caso se registró el 23 de febrero, en una niña de 8 años que tenía antecedentes de vacunación.
A nivel nacional, la Ciudad de México concentró 140 casos de sarampión de los cuales el 43 por ciento se registraron en la ahora alcaldía Gustavo A. Madero con 75 casos, donde en marzo de 2020, la Secretaría de Salud (SSA) y la Dirección General de Epidemiología confirmaban que, en esa zona norte de la ciudad al interior del Reclusorio Preventivo Varonil Norte, había 4 casos – con antecedentes de vacunación – y 16 casos sospechosos.
Respecto a la varicela, a lo largo del 2021 se registraron 4 mil 331, una cifra baja, atribuible al confinamiento por el SARS-Cov-2; sin embargo, al concluirlo se registraron 7 mil 368.
Pero en este 2022, repuntaron 17 mil 949 casos, como siempre la Ciudad de México a la cabeza, seguida por Jalisco, esto de acuerdo al reporte epidemiológico de las autoridades sanitarias federales.
Otra enfermedad que también hizo su aparición en los dos últimos años en México, fue la tuberculosis. En el ámbito global, México es uno de los 14 países de América Latina que concentra más casos notificados y esto es corroborado por los datos públicos de la Secretaria de Salud (SSA) que señalan que en 2020 la incidencia de esta enfermedad viral fue de 16 mil 617 casos.
Mientras que el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece) señala que en 2021 se dieron 20 mil 255 casos de tuberculosis pulmonar, de los cuales 19 mil 769 casos eran nuevos y 486 nuevos resistentes.
La poliomielitis, enfermedad infecciosa causada por un virus denominado poliovirus, que afecta las células de la médula espinal, provocando parálisis con riesgo de ser mortal, también es otra enfermedad que está en riesgo de rebrote, pese a que el último caso registrado en tierra azteca fue en 1990.
¿Qué pasó?
En entrevista para PerspectivasMx, el médico infectólogo, Oscar Sosa Uveh, señaló que el resurgimiento de este tipo de enfermedades virales en México se debió a diversos factores, uno de ellos, sin duda, la emergencia sanitaria por Covid-19 que generó que el esfuerzo de autoridades sanitarias y empresas farmacológicas fuera dirigido a combatirla.
El especialista indica que los brotes de sarampión y varicela registrados en los dos últimos años, sobre todo, en adultos tuvo como variante la respuesta inmunológica propia de los pacientes, es decir, que la vacuna no les otorgó una inmunidad de por vida.

“En los casos que se dieron de los centros de readaptación, hay que tomar en cuenta que lugares cerrados con hacinamiento, con pocas o probablemente nulas medidas higiénicas, prácticamente se convierten en una bomba de tiempo para brotes de este tipo”, dijo Sosa Uveh.
Sin embargo, y pese a que nuestro país es reconocido a nivel continente americano por alta la cobertura del esquema de vacunación, lo cierto es que desde hace 4 años se tienen documentado la baja en el registro de niños con esquema de vacunación completo.
Y es que de acuerdo a datos públicos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSUNUT 2021) solo el 27. 5 por ciento de niños y niñas mexicanos fueron vacunados y el y 31.1 por ciento de los de dos años completaron las seis vacunas claves del esquema nacional.
Víctor Palazuelos, comparte a esta casa editorial que durante meses le fue imposible vacunar a sus hijos Ximena y Axel, de cuatros años, contra varicela, sarampión, neumococo, tétanos y tosferina, ya que el centro de salud de su comunidad les decía no contar con los biológicos.
“Por casi cuatro meses mi esposa y yo fuimos estuvimos y de manera constante fuimos al Centro de Salud Téllez, del municipio de Zempoala, Hidalgo, pero nos decían que no podíamos vacunarlos porque no había vacunas ni cartillas”, comentó.
Fue hasta hace unos días que logró vacunarlos, incluso, les fue aplicada la vacuna contra la influenza, pero en el caso de tosferina, el refuerzo será en estos días de diciembre; lo que le preocupa a este padre de familia es que siga el desabasto en vacunas y ésta quedé sin efecto en caso de no aplicárselas en tiempo.

El hecho de que actualmente la cobertura de vacunación solo registre el 85 por ciento, a diferencia de otros años en los que se dio un 95 por ciento, pone en riesgo la salud no solo de infantes, sino en algunos casos la vida de los adultos, quienes tienden a sufrir mayores estragos al padecer alguna de estas enfermedades infecciosas.
En este sentido, el doctor Sosa Oveh apunta que, la falta de vacunas en los hospitales del sector público para prevenir estas enfermedades virales, radica en la forma en la que el gobierno adquirió los biológicos.
“Hay diversos factores que lamentablemente se unen y que sí tienen mucho que ver con la pandemia, pero también con políticas en salud, definitivamente”, apuntó.
Para el infectólogo pese, a que las autoridades de salud federal dan cifras sobre un 95 por ciento de abasto de medicamentos, entre ellas las vacunas contra coronavirus, lo cierto es que no necesariamente son los que requiere la población, en este caso el sector infantil.
“Desde mi punto de vista no quiere decir que esos medicamentos que se hayan surtido son los que realmente necesita la población, muy probablemente sean analgésicos o sean algún medicamento básico”, indica.
De hecho, está documentado que, desde aproximadamente año y medio, tampoco es fácil aplicarse la vacuna contra el tétanos esto dicho por la propia oficina de Relaciones Públicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y aunque no es una enfermedad viral y no se han dado “brotes emergentes”, es considerada grave, ya que la bacteria que la provoca afecta el sistema nervioso de quien sufre alguna cortadura con algún objeto punzocortante oxidado; accidentes que se dan en un alto porcentaje.
A falta de un “piquetito” se incrementarán las enfermedades virales
La falta de vacunas en México también puede repercutir en el incremento de casos de enfermedades, como el Virus del Papiloma Humano (VPH), que está dirigida a niñas a partir de los 9 años y que las protege contra la infección de ciertas cepas del virus que a la larga pudieran provocar cáncer cervical.
Otro tema, dice, el egresado de la Universidad Autónoma de México (UNAM), es la viruela símica (coloquialmente conocida como viruela del mono), cuya presencia en el país ha sido minimizada por las autoridades sanitarias.
“En otros países ya están vacunando, inclusive, hace unos días se publicó un artículo donde participan autoridades de la Secretaría de Salud y describen los casos de viruela símica y, en las conclusiones, dicen que es necesario la vacunación, pero no hay vacunación contra viruela símica en nuestro país por parte de esas mismas autoridades”.
Afortunadamente, en México los movimientos anti-vacunas – que surgieron en 1998, a partir de la publicación de la reconocida revista estadounidense, Lancet, en la que se señaló una asociación entre la vacuna triple viral y el autismo y que además tienen como base creencias de tipo religioso, no tienen mucha fuerza, en comparación con el vecino país del norte y algunos de Europa (Francia), Asia, Australia y América del Norte.
No obstante, la aparición del SARS-Cov-2 revivió en cierto sector de la sociedad mexicana esta creencia falsa en torno a los nulos beneficios de la vacunación en niños, basada también en la “premura” en su fabricación; aunque en el tema de sarampión, rubeola, hepatitis B, varicela, difteria, tétanos y tuberculosis los padres de familia buscan inocular a sus hijos, en algunos casos sin éxito.
Aunque no existe información sobre si la violencia registrada en algunas entidades de la República Mexicana ha impedido que se lleven a cabo las jornadas de vacunación, lo cierto es que influye el hecho de que no haya personal médico en zonas donde está la presencia de grupos del crimen organizado.
La migración provocada por conflictos o guerrillas internas en países, principalmente de Centroamérica (Colombia, Venezuela), ha provocado que estas enfermedades virales transmisibles puedan “tomar aire” y resurgir en nuestro país, ya que estas personas al ingresar a nuestro país en busca del tan anhelado “sueño americano” tienen contacto con otras que no fueron vacunadas o que su respuesta inmunológica se ha visto disminuido por el paso de los años.
Todos y cada uno de estos factores, además de generar desesperación en la sociedad, ha propiciado que muchas familias acudan a la medicina privada para poder proteger a sus hijos ante estas enfermedades infecciosas.
De acuerdo al doctor Oscar Sosa, la compra de vacunas a nivel privado puede presentar un gasto extra para las familias, el cual ascendería entre mil 500 pesos hasta 5 mil o 6 mil pesos, dependiendo del tipo de vacuna, aunque no todas tendrían la posibilidad de tomar esta opción.
Nadie sabe cuándo vacunar a los niños
En este punto, Víctor Palazuelos, recuerda que “en sus tiempos” había campañas de información en radio y televisión para la aplicación de la vacuna hexavalente, que cubre tres dosis; incluso, en los propios plantes escolares se realizaban las jornadas de vacunación o hacían visitas domiciliarias para identificar a los niños que no contaban con esa vacuna.
“Yo recuerdo que le llevaba un papelito a mi papás para autorizar que me vacunaran. Ahora con mis hijos no sabemos las fechas exactas para llevar a los niños a vacunar al centro de salud, tenemos que ir directamente o de plano enterarnos por los grupos de whats que armamos con vecinos de la colonia”, externó.
El año pasado, la Secretaría de Salud informó –dentro de la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, a través del subsecretario de Salud de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, que con la finalidad de revertir la caía en la cobertura de esquemas básicos de vacunación, generada por la emergencia sanitaria de coronavirus, se llevarían a cabo tres jornadas para aplicar distintas dosis a diversos sectores de la población mexicana.

En el 2022, hospitales del sector salud, como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) echaron mano de la tecnología e hicieron el anuncio sobre la campaña de vacunación contra el sarampión y la rubéola, etc., en redes sociales, como Facebook.
“Este forma de informar creo que excluye a mucha gente, el mensaje no llega a todos, pues hay que tomar en cuenta que en las comunidades rurales la gente no tiene celular, por lo tanto tampoco tiene redes sociales, pero sí la necesidad de vacunar a sus hijos”, dijo Víctor.
Ante este panorama, los especialistas en salud recomiendan vacunar a los niños entre de 0 y 12 años de edad y, a los adultos en caso de no haber recibido alguna dosis del esquema de vacunación.
“La vacuna no significa que no voy a enfermarme, la vacuna significa que los efectos de la enfermedad conlleve riesgos mayores, eso es sin querer entrar en mucho tecnicismo: la vacuna es justo de darle una herramienta a mi cuerpo para saber identificar un virus al contraerlo y poder disminuir el riesgo de yo complicarme con una enfermedad grave”, explicó Sosa Oveh.
Lo cierto es que, ante la falta de fármacos, incluidas, las vacunas, los movimientos migratorios, pero, sobre todo, la reducción del 55 por ciento de los recursos del Programa de Vacunación, que pasará de un monto de 30 mil 314 millones 344 mil 022 pesos a uno de 14 mil 021 millones 841 mil 653 pesos, planteado en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2023, provocará que en México siga cayendo la cobertura de inmunización de estas enfermedades que se creían erradicadas y encontrarán la puerta entreabierta para volver a hacerse presentes.















