La corrupción en América Latina sigue siendo una preocupación central, con avances limitados en su combate. Según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2024 de Transparencia Internacional, la región obtuvo una puntuación media de 42 sobre 100, situándose 22 puntos por debajo de la Unión Europea y apenas 3 puntos por encima de Medio Oriente y África del Norte.
Uruguay, Chile y Costa Rica destacan como los países mejor posicionados en la región, con puntuaciones de 76, 63 y 58 respectivamente, siendo los únicos que superan los 50 puntos. En contraste, Haití (16), Nicaragua (14) y Venezuela (10) se ubican en el extremo opuesto, reflejando altos niveles de corrupción percibida.
Panamá con 33 puntos desciende varios puestos, ocupa el lugar número 114 a nivel mundial, y obtiene el puntaje más bajo (equivalente a mayor corrupción) de la última década.
México con 26 puntos es igual que Nigeria y Uganda, ocupando el lugar número 140 a nivel mundial de 180 países y uno de los últimos en el ámbito regional latinoamericano, similar a Guatemala, Paraguay y Honduras, sin llegar a los casos extremos de Haití, Nicaragua y Venezuela.
Recientes escándalos han exacerbado la percepción de corrupción en varios países.













