·         A medida que México se prepara para recibir el Mundial de la FIFA 2026, resurgen preocupaciones sobre servicios públicos seguros y eficientes

·         Gobierno de la Ciudad de México ha incumplido con estándares de seguridad y calidad que millones de usuarios requieren diariamente

María Escalante García

A medida que México se prepara para recibir uno de los eventos deportivos más importantes del planeta, el Copa Mundial de la FIFA 2026, resurgen preocupaciones sobre la capacidad de la capital del país para ofrecer servicios públicos seguros y eficientes. En el centro de estas alertas se encuentra el Metro de la Ciudad de México, cuyo estado operativo ha sido nuevamente cuestionado por sus propios trabajadores.

El Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo Metro denunció que el Gobierno de la Ciudad de México ha incumplido con los estándares de seguridad y calidad que millones de usuarios requieren diariamente, una situación que cobra especial relevancia ante la inminente llegada de visitantes internacionales. Para el gremio, no se trata únicamente de una falla administrativa, sino de una omisión que podría tener repercusiones graves en la imagen y funcionalidad de la ciudad durante el evento.

En un comunicado, los trabajadores señalaron que sus demandas han sido ignoradas de manera sistemática, pese a que —afirman— son indispensables para garantizar el mantenimiento adecuado de vías, trenes e instalaciones fijas. Estas labores no solo son parte del funcionamiento cotidiano del Metro, sino que constituyen la base para prevenir incidentes y asegurar un servicio confiable en momentos de alta demanda, como lo será el Mundial.

La advertencia no es menor. La red del Metro representa uno de los principales medios de transporte para la movilidad urbana y, durante la justa mundialista, será un punto neurálgico para el traslado de miles de aficionados. Sin embargo, el deterioro acumulado, las fallas recurrentes y la falta de inversión oportuna podrían convertirlo en un eslabón débil dentro de la logística de la ciudad.

A esto se suma un contexto ya complejo, en el que usuarios han reportado retrasos constantes, trenes en condiciones cuestionables y deficiencias en estaciones. La denuncia sindical, lejos de ser aislada, parece confirmar un problema estructural que no ha sido atendido con la urgencia que demanda.

El desafío para las autoridades capitalinas es doble: por un lado, responder a las exigencias internas del sistema y, por otro, garantizar que la ciudad esté a la altura de un evento de talla internacional. No hacerlo implicaría no solo poner en riesgo la seguridad de millones de pasajeros, sino también proyectar una imagen de improvisación y descuido ante el mundo.

En este escenario, el llamado del sindicato no debería ser minimizado. Por el contrario, representa una oportunidad para corregir deficiencias históricas y reforzar un sistema que será clave en la experiencia de quienes visiten la ciudad. De lo contrario, el Mundial podría exhibir, más que fortalezas, las debilidades de una infraestructura que hoy parece rebasada.

Fallas constantes

De acuerdo con el sindicato, las constantes fallas, retrasos y condiciones deficientes evidencian el completo abandono de este medio de transporte, lo cual pone en riesgo la seguridad de los usuarios y trabajadores.

“Resulta inaceptable que pese a las reiteradas solicitudes que hemos hecho de manera personal y por escrito a las autoridades del Gobierno de la Ciudad de México, éstas continúen postergando soluciones reales y efectivas”.

El sindicato detalló que de un total de 391 trenes, el 70% no ha recibido el mantenimiento general, contando con más 2 millones de kilómetros recorridos, siendo el límite para su mantenimiento de 750 mil kilómetros.

Sostuvo que el 30% de los trenes reciben mantenimiento parcial, 84 trenes se encuentran detenidos en talleres por falta de refacciones, y sólo 68 trenes -los cuales circulan en las Líneas 1 y 12- son los únicos que operan en buenas condiciones.

El SNTSTC Metro agregó que los equipos de instalaciones fijas, con más de 50 años en operación, son obsoletos y no se les brinda el mantenimiento adecuado por falta de presupuesto. Asimismo, que las vías por donde circulan los trenes se encuentran en pésimas condiciones por la falta de un mantenimiento adecuado.