Mecanismos de control

0
72

No era mi día. Ni mi semana,

ni mi mes, ni mi año.

Ni mi vida. ¡Maldita sea!

Charles Bukowski

Arturo Suárez Ramírez

Estimados amigos lectores, muchas gracias por su tiempo para la lectura de la presente columna publicada en tan prestigiado medio de comunicación. Si de algo adoleció el gobierno de Enrique Peña Nieto, fue de un buen equipo de comunicación social, los mensajes de sus ínfimos logros no llegaban de buena manera, ni a los medios de comunicación en general, ni mucho menos a la gente, y tal parece que la administración de Andrés Manuel López Obrador va por el mismo camino.

Hay dos puntos a los que me quiero referir en este texto, el primero sobre la burocracia para los reporteros que cubren la conferencia mañanera y las acreditaciones. El segundo punto, la acusación a los periodistas que recibieron millonarios recursos en la administración anterior para difundir mensajes.

En sexenios anteriores era realmente un premio para los reporteros cubrir la fuente de la Presidencia de la República, solo bastaba que el medio redactara una carta dirigida al titular de la oficina de comunicación social y que se presentara a realizar sus funciones.

Ahora resulta una verdadera tortura, una pérdida de tiempo y sobre todo ser sometidos a grandes mecanismos de control, tanto los medios como los reporteros que quieran cubrir la conferencia mañanera. Se tiene que llenar un formato en línea que consta de cinco formularios que incluye información del medio y personal de los reporteros. Estos requisitos se incrementan de acuerdo al tipo de medio y años de existencia.

Es cierto que los medios de comunicación se han fragmentado, ahora son cientos los que existen. Es cierto también que así como nacen, también mueren por la falta de recursos. Pero también es cierto que muchos de esos pequeños medios se han formado por personas que fueron despedidos de los grandes medios al inicio del sexenio de López Obrador.

Entonces lo mínimo que debe hacer la oficina de comunicación de la presidencia es agilizar los trámites para que se pueda hacer una buena cobertura de las conferencias y eventos del presidente, o por lo menos dejar el discurso de que todos tienen cabida y son atendidos. Eso sin mencionar la soberbia y altanería con la que se maneja el personal a cargo de Jesús Ramírez Cuevas.

La cosa ya cambió ha afirmado una y otra vez Andrés Manuel López Obrador, pero también entiende que la mañanera es la única vía de comunicación con el Gobierno Federal y la están monopolizando.

Y… ¿los “chayoteros”?

El segundo punto. Es indispensable que el presidente de la República de a conocer los nombres y los montos de dinero que se les dio a algunos comunicadores en el sexenio peñista. No le debe temblar la mano, si esos recursos fueron por promoción y publicidad que se aclare, si esos recursos fueron producto del “chayote” que se haga del conocimiento público, y si es el caso que se denuncie ante la autoridad.

Pero no debe ser una estrategia de control o cacería de brujas para amedrentar a los medios que no son afines, ni una venganza para quienes lo criticaron.

Entre Palabras

Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, indicó que además de las 22 personas que fueron reportadas como desaparecidas en Reynosa, hay otras 25 personas sin localizar.

¿Y los resultados para cuando?

Escríbeme tus cometarios al correo electrónico suartu@gmail.com, sígueme en la cuenta de Twitter @arturosuarez y en Instagram @arturosuarez_.

Muchas gracias y hasta la próxima.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here