Martín de J. Takagui 

Lo que se esperaba que fuera un largo juicio penal en Nueva York, después de cuatro años y tres meses de haber sido detenido en Florida, prácticamente ha concluido el proceso y los miembros del jurado ya deliberan sobre las responsabilidades que puedan cargarse a Genaro García Luna, el superpolicía del ex presidente Felipe Calderón, que inició su carrera pública con Vicente Fox Quesada.  

La fiscalía y la corte penal de Brooklyn trabajaron para realizar un “juicio exprés”, en el que no hubo mucho que juzgar, debido a que prácticamente fueron nulas las pruebas que se pr4esentaron, nadie presentó pruebas de cargo ni de descargo. 

Solamente los dichos de los testigos, quienes testificaron de oídas, porque nadie dijo “yo le entregué”, “a mí me permitió”, simplemente que se entregaron millones de dólares a través de terceros. 

Pero entre esos dimes y diretes, resultaron involucrados directa o indirectamente, desde el actual presidente de México, Andrés López Obrador, el Canciller, Marcelo Ebrard y de alguna forma las administraciones de Felipe Calderón Hinojosa y Vicente Fox. 

Por lo que hace a la parte acusadora sus testigos son puros delincuentes, como el Rey Zambada, El grande y otros matones, quienes fueron detenidos, precisamente en las épocas estelares de García Luna y de su equipo, todos ellos, también acusados de delitos poco probados. 

 Ramón Pequeño García, Luis Cárdenas Palomino, siguen en sus respectivos procesos, sin mayores complicaciones, mientras que Facundo Rosas, ex comisionado de la Policía Federal y a quien se le responsabilizaba del fallido operativo Rápido y Furioso, fue exonerado.  

García Luna es hasta hoy, el servidor público mexicano de más alta jerarquía que es enjuiciado en Estados Unidos. Desde que estaba en funciones, se sabía que estaba bajo sospecha y se le vinculaba con el Cartel de Sinaloa de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.  

Durante la administración de Vicente Fox, el crecimiento desmedido de la imagen del super policía García Luna llegó a la cumbre, cuando fue nombrado director de la Agencia Federal de Investigaciones, que es la corporación que sustituyó a la Policía Judicial Federal, bajo el mando directo de la entonces Procuraduría General de la República. 

En seis semanas efectivas de juicio, se realizó el proceso penal de Genaro García Luna, su único testigo de descargo, fue su señora esposa, Linda Cristina Pereyra, quien con toda seguridad supo argumentar la forma en que su matrimonio logró amasar fortunas millonarias, a través de la supuesta compra de casas en mal estado que reparaban y luego las vendían. 

Se sabe que, en Florida, García Luna tiene propiedades y bienes por un monto de siete millones de dólares, es totalmente increíble que toda esa fortuna haya sido resultado de 20 años de trabajo, realizando arreglos de casas y operando la compraventa de inmuebles.  

Habría que preguntar varias cosas ¿con qué elementos de prueba se juzga al imputado? ¿Cuáles son los delitos reales que se le imputan? ¿quiénes son sus cómplices dentro del gobierno? ¿Cómo creer en los dichos Jesús Reynaldo Zambada, hermano del principal socio de El Chapo Guzmán, Ismael “El Mayo Zambada”?  

Son muchas las preguntas y, al parecer, no importa a la corte de Brooklyn lo que pueda o vaya a responderse.