CDMX, 16 de octubre de 2026.- Las decisiones en torno a la organización productiva del campo en México y a toda la cadena alimentaria, deberían de tomarse entre los propios productores y en las distintas regiones y entidades, para evitar las ineptitudes que suelen comentarse por los gobiernos mexicanos de manera centralizada.
Beatriz Paredes Rangel, presidenta del Consejo Técnico de la Confederación Nacional Campesina, afirmó que los distintos vaivenes de la política pública agraria en México sólo se podrán superar con la organización propia de los productores y productoras mexicanas, bajo modelos sociales y privados.
En el marco de su participación en la primera edición de Foro Económico Internacional Mujeres Agro (FEIMA), organizado por la Comisión Agroalimentaria de 50+1, dijo que las condiciones de improductividad que han fomentado diversas decisiones oficiales han propiciado que en México ser productor del campo se convierta en un verdadero “acto de heroísmo”, en especial para las mujeres productoras.
De igual manera, recomendó la creación de una organización nacional de mujeres productoras del campo, que les permitan cambiar gremialmente diversas condiciones de su actividad, como acabar con el intermediarismo y generar modelos productivos que las llevan hacia la competencia y no sólo hacia la sobrevivencia.
Con el profundo conocimiento que tienen de sus regiones, tierras y cultivos, así como de sus retos de comercialización, las productoras del campo son las personas idóneas para tomar las decisiones por su cuenta sin tener que depender de las determinaciones del gobierno, y desarrollar así condiciones adecuadas y justas de comercio.
Una organización de esta naturaleza les será muy útil a las mujeres productoras del campo y les permitirá una mayor capacidad para reconocer los nuevos tiempos “y los nuevos vientos” de la agricultura mundial.
Paredes Rangel explicó cómo fue el desarrollo de la actividad agropecuaria en México a partir de la gesta revolucionaria y las condiciones y determinaciones por las cuales a México le ha sido muy difícil desarrollar una verdadera estrategia agrícola integral.
El campo mexicano, dijo, siempre ha vivido un esquema en donde nunca han sido suficientes aspectos como el acceso a semillas, la asistencia técnica, un modelo de acopio adecuado, mecanismos de financiamiento y comercialización justos, precios finales y de insumos correctos, entre otros.
Explicó que a lo largo de los años México apostó solamente por una urbanización de la vida, que deterioró el esquema de costos de producción del campo con el fin de fomentar el consumo en las grandes ciudades, y generó con ello una importante serie de distorsiones y empobrecimiento de las zonas rurales del país.
Beatriz Paredes externó finalmente que las mujeres campesinas, jornaleras, rancheras y productoras del campo han sido no sólo transmisoras de cultura y tradiciones, sino también ejemplo de autosuficiencia y resistencia que debe ser aprovechada para modificar el modelo de producción y crear condiciones distintas y propias de organización más generosas con su actividad.