Fernando Moctezuma
Mientras las y los suspirantes a algún cargo de elección popular, de los más de 20 mil que estarán en juego en los comicios de 2024, fantasean y se frotan las manos pensando en lo que harán «cuando llegue al cargo», la ciudadanía vive una realidad mucho muy distinta.
Diariamente, las y los mexicanos tienen que sobrevivir, un día más, entre asaltos, extorsiones, cobros de piso, violaciones, homicidios, desapariciones… Una serie de hechos que, lamentablemente se volvieron cotidianos.
En México, mientras el político está pensando en qué hueso va a roer en la próxima administración, la ama de casa está pensando en dónde va a esconder el dinero del mando, «por si asaltan la micro», el estudiante necesita un celular «chafita», para entregarlo «por si asaltan la combi», y la jovencita que salió a divertirse, comparte su ubicación y los datos del conductor, «porque no vaya a ser».
Mientras tanto, los medios de comunicación informamos diariamente de un nuevo “destapado”, de otra persona que levanta la mano para este o aquel cargo. Un candidato o candidata que «ahora sí. Este es el bueno», igual que cada seis años.
Hace apenas unos días, el diputado Rubén Moreira, coordinador del Grupo Parlamentario del PRI en la Cámara Baja, convocó a todas las fuerzas políticas a generar lo que llamó “un gran pacto”, para evitar que las filas del crimen organizado se inmiscuyan en la organización de las Elecciones, y de esta manera, intentar restar fuerza a estas organizaciones.
Sin embargo —cuestiono yo—, ¿cómo generar este pacto, con políticos que se reúnen en grandes risas y convivencia con los líderes regionales de la delincuencia organizada, como la alcaldesa de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández Martínez, vista hace unas semanas con el jefe de Los Ardilllos?
¿Cuándo las y los mexicanos podremos vivir sin el temor de pensar en todo lo que nos podría pasar, por el simple hecho de vivir en una u otra colonia?
Con las autoridades incompetentes, los gobernantes indolentes, los políticos coludidos y los policías corrompidos, parece que mi pregunta todavía tardará en tener respuesta.
Por lo pronto, exijamos a quienes se acercarán a pedir nuestro voto, propuestas claras y planes concretos sobre cuándo y cómo lograrán esas promesas que sexenio tras sexenio escuchamos una y otra vez.
















