Bernardo López
Una encuesta sigilosa que pasa desapercibida, pero muestra una tendencia de lo que podría suceder el 2 de junio en las elecciones, es la proporción de representantes de casilla que tienen cada partido político.
De acuerdo a datos con fecha 24 de mayo del Instituto Nacional Electoral (INE), Morena alcanzó la cobertura del 98.17 por ciento de las 170 mil casillas que se instalarán a lo largo del país; le siguió el Partido Verde Ecologista con el 46.10 por ciento.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) con el 40.97% y el Partido Acción Nacional (PAN) con el 39.13%. Además, el Partido del Trabajo (PT) ocupa el quinto lugar con el 24.23%, seguido de Movimiento Ciudadano (MC) con el 23.41%, y el Pertido de la Revolución Democrática (PRD) al final con el 13.23%.
Estos números aportan mucha información, pues por parte de la oposición, quien debería ser la más interesada en tener representantes de casilla al cien por ciento, no se le aprecia un ímpetu por el monitoreo del proceso electoral.
De acuerdo a Mario Delgado, la coalición opositora formada por PRI, PAN y PRD tendría representantes en solo el 42%, 40% y 14% de las casillas, respectivamente, a causa de que no lograron entregar las constancias exigidas por el INE.
El plazo para la inscripción de los representantes había concluido, sin embargo, el viernes pasado se celebró una sesión extraordinaria del Consejo General de INE donde se discutió un documento para acelerar la validación de los representantes.
De acuerdo con la misma institución la “presencia de representantes partidista en las casillas es un eslabón importante de protección, vigilancia y participación conjunta de partidos políticos, autoridad electoral y ciudadanía. Se trata de un control que da certeza a los resultados de votación en la Jornada Electoral”.
Entonces, por la baja acreditación de participantes en la representación de casilla, la oposición perdería la potestad de emitir una opinión general sobre el ejercicio democrático que celebraremos los mexicanos, pues no contaría con un panorama completo de las elecciones. Este tema también juega en contra de la oposición porque significa que los ciudadanos ya no quieren representar a los partidos, con lo que se puede inferir que la votación en favor de esta opción no va a ser la esperada.