Inicio Ciudad La matanza en Tlatelolco a 58 años de distancia no se olvida

La matanza en Tlatelolco a 58 años de distancia no se olvida

***En el movimiento del 2 de octubre los jóvenes reclamaron libertades, participación política, y democracia

***Esa generación no aceptaba que la represión y el silencio fueran una condición de la vida pública

“Hoy nos reúne una fecha que pertenece a la memoria más profunda y dolorosa de la historia contemporánea de nuestro país y que está representada por el 2 de octubre de 1968. Han transcurrido 58 años desde aquella tarde en Tlatelolco, pero el tiempo no ha conseguido borrar lo ocurrido.

Existen acontecimientos que no desaparecen porque forman parte de la memoria histórica y de la conciencia colectiva de una sociedad, y el 2 de octubre es uno de ellos”.

Lo anterior fue señalado por la Coordinadora de la Asociación Parlamentaria Mujeres por el Comercio Feminista e Incluyente diana Sánchez Barrios durante la Sesión Solemne con motivo de los hechos ocurridos el 2 de octubre de 1968.

Asimismo, desde tribuna señaló que tener presente a Tlatelolco también significa recordar a una generación de jóvenes mexicanos que salió a las calles, en nombre de toda la sociedad, para reclamar libertades, participación política, democracia y el reconocimiento de una ciudadanía que ya no estaba dispuesta a aceptar que la represión y el silencio fueran una condición de la vida pública.

Desde el punto de vista de la representante popular, el movimiento estudiantil de 1968 expresó una demanda colectiva que conserva toda su vigencia, y que es: que el poder público debe escuchar a la sociedad y que la autoridad democrática encuentra sus límites en los derechos y libertades de las personas.

Y agregó que este movimiento terminó convirtiéndose en una expresión mucho más amplia de inconformidad frente a un régimen político monolítico y autoritario que durante décadas había concentrado el poder y limitado los espacios para la participación plural.

Durante su participación, Sánchez Barrios señaló que el 2 de octubre mostró las consecuencias que puede tener un Estado cuando confunde autoridad con autoritarismo, orden con silencio y gobernabilidad con ausencia de disenso.

Por eso, agregó, “Tlatelolco representa mucho más que una tragedia. Representa también una ruptura histórica que abrió las puertas al proceso de democratización en México. La violencia de aquel día dejó una herida profunda en la sociedad mexicana”.

Sánchez Barrios agregó que ese dos de octubre hubo una grave violación a los derechos y libertades fundamentales, y durante años el Estado no ofreció una respuesta suficiente frente a las exigencias de verdad y de justicia.

Y que, derivado de esto “nuestra obligación no es solamente recordar a quienes perdieron la vida. Es reconocer también el significado político de aquella generación de jóvenes mexicanos. Ellos contribuyeron con sus demandas y con sus movilizaciones, a modificar la cultura política de la sociedad mexicana”.

Desde tribuna dejó claro que una sociedad democrática no se construye únicamente con quienes están de acuerdo. “Se construye también con quienes cuestionan, protestan, contradicen y exigen explicaciones. Por eso, recordar el 2 de octubre significa defender el derecho de cualquier ciudadano a expresar su inconformidad sin que esa expresión sea convertida, automáticamente, en una amenaza contra la gobernabilidad”.

Por otro lado, dejó en claro que una democracia madura como la nuestra “no teme mirar su pasado. No necesita ocultar sus episodios más dolorosos para defender sus instituciones. Por el contrario, se fortalece cuando reconoce sus errores, investiga las responsabilidades, escucha a las víctimas y garantiza que hechos semejantes no vuelvan a ocurrir”.

En su discurso también manifestó que cada generación tiene la responsabilidad de ampliar los derechos que recibió de las generaciones anteriores por lo que la generación de 1968 abrió una brecha en un sistema político que parecía inamovible.

Por lo tanto, afirmó que “ahora nos corresponde continuar esa tarea. Defender la democracia significa defender el derecho a pensar diferente. Defender las libertades significa aceptar que una sociedad plural necesariamente produce desacuerdos, y gobernar democráticamente significa comprender que ninguna autoridad está por encima de los ciudadanos, de la Constitución ni de los derechos humanos”.

Finalmente, agregó “hoy recordamos a las víctimas del 2 de octubre de 1968, así como a sus familias y a toda aquella generación que exigió libertad y democracia.