• La triste lección de Nayarit se perfila en el horizonte

Por: Rubén D. Arvizu *

Existe una profunda desconexión en el modelo de desarrollo moderno. Hace poco advertía en este mismo espacio sobre los riesgos de una Inteligencia Artificial que suplanta el pensamiento crítico de graduados que «ya no piensan»; hoy, atestiguamos una pereza intelectual y moral idéntica en la planificación urbana. Un urbanismo automatizado que diseña sin pensar en el futuro biológico del planeta y que privilegia la ganancia inmediata sobre la supervivencia de los ecosistemas.

Un ejemplo de eso ocurre ahora mismo en el estado de la Florida. Este martes 9 de junio, la Comisión del Condado de Collier someterá a votación la expansión, o no, de más de 800 hectáreas del desarrollo Ave Maria. No estamos ante un simple conflicto inmobiliario. Esta propuesta representa una estocada mortal al Camp Keais Strand, el corredor biológico que conecta las reservas del sur con las planicies del norte de esa península. Bloquear este embudo ecológico extingue, de manera irreversible, la capacidad de dispersión y recuperación de la pantera de Florida, una especie críticamente amenazada cuyo destino está directamente ligado a la salud ambiental de la región de Gainesville y su cuenca hidrográfica.

La conservación no se construye con buenas intenciones aisladas, sino con una visión científica aplicando los sistemas adecuados. Hace más de tres décadas, bajo la dirección del Capitán Jacques Cousteau y en estrecha colaboración con científicos de la Universidad de Florida liderados por el Dr. Mark Brown, y siendo yo entonces el Representante para América Latina de la Sociedad Cousteau, coordinamos el Plan Maestro Ecológico y Turístico de Nayarit. Aquella experiencia nos enseñó que ignorar los estudios y recomendaciones para que los desarrollos tomen en consideración los ecosistemas, fractura por completo la red de la vida. Lo que ocurre hoy en Nayarit es prueba palpable de que ese Plan, que mundialmente fue comentado favorablemente, al final quedó archivado. La degradación de lo que una vez fueron playas y ecosistemas casi prístinos, continúa ante más construcciones, invasiones de playas y ataques a los habitantes de la región que tratan de defender lo que aún queda.

La geografía cambia, pero las leyes de la ecología permanecen: lo que hoy puede ser destruido en el sur de la Florida se pagará mañana en los acuíferos, bosques y vida silvestre del norte de ese estado.

Ante la inminencia de este ecocidio, la sociedad civil organizada ha encendido las alarmas a través de la South Florida Wildlands Association. Como director para América Latina de la organización de Jean-Michel Cousteau, Ocean Futures Society, hemos enviado una enérgica carta de oposición formal a los cinco comisionados del condado. Las respuestas burocráticas de algunos de ellos reflejan la miopía imperante: se escudan en divisiones de distritos distantes o normalizan el daño argumentando que, «al ser propiedad privada, la expansión es inevitable». Olvidan que las panteras no conocen de fronteras políticas ni de títulos de propiedad; luchan por su supervivencia.

La verdadera defensa requiere de un liderazgo que rompa los moldes de quienes están en el poder, siempre maniatados por los grandes intereses económicos. Mientras algunos callan o se justifican en la burocracia para no incomodar a quienes los financian, es distinto el caso del candidato independiente para la Cámara de Representantes por el Distrito 3 de la Florida, Mike Klein, quien ha asumido una postura clara y decidida. Alineándose con las advertencias de la South Florida Wildlands Association y Ocean Futures Society, Klein ha exigido públicamente un VOTO NO a la expansión de Ave Maria. Su acción muestra que el verdadero compromiso ambiental no se limita a las fronteras de un distrito electoral; se ejerce defendiendo el equilibrio y la vida de todo el territorio.

Los comisionados del condado de Collier tienen en sus manos la oportunidad de votar NO. De lo contrario, la historia —y la naturaleza— les pasará la factura.

  • Rubén D. Arvizu – Escritor, ambientalista, director para América Latina de Ocean Futures Society.