Judith Sánchez Reyes

Enviada Especial.-Tuxtla Chico, es uno de los municipios donde, además, de hacerse una de las celebraciones más coloridas y alegres de La Candelaria, cada 2 de febrero, es donde vive una mujer que con la receta de su abuela ha deleitado el paladar de los italianos y franceses con unas tabletas de chocolate.

Su nombre es Josefina Laparra Castañón, cariñosamente conocida como Doña Chepi, quien 58 de sus 68 años ha creado chocolate; dato que nos lo dio sin tapujos y con orgullo pues estaba a unos días de cumplirlos.

Esta chiapaneca todos los días pela cacao, lo tuesta en un comal de acero, lo muele y le da forma, sea por pedidos especiales o para demostración de los visitantes.

El metate que ha acompañado a tres generaciones para crear chocolate. Foto: Judith SánchezReyes

Detrás del metate de su abuela – que  haciendo cuentas calculamos tiene 120 años – tritura los granos de cacao y en minutos logra una masa, que moldea fácilmente en un aro de plástico de 4 cm de diámetro, debido a su grasa natural, la cual asegura no podría rescatarse del todo si se hiciera de forma industrializada.

Doña Chepi abre las puertas de su casa y la galera cada que los  turistas quieren conocer su historia y desayunar sabroso: con un tamal de chipilín – que quiero decirles son chiapanecos, más no tabasqueños – un jarro con espumoso chocolate de canela, huevos a la mexicana, tortillas comaleadas, frijoles negros, pan casero, queso fresco y plátanos machos fritos.

Este punto al sur de Chiapas es por excelencia un pueblo chocolatero, pero Doña Chepi, influenciada por su finado esposo, tuvo a bien de no solo seguir haciendo el tradicional chocolate de canela, sino hacer otros con sabor a almendra, nuez y cacahuate.

El chocolate amargo y semi amargo, que contienen solo  30% de azúcar, es una buena opción para aquellos que deben moderarse en su consumo, tip que decidió incluir en su producción diaria de chocolate tras su viaje a Francia en 2014, donde representó a Chiapas y a México.

Doña Chepi ofrece 7 tipos de chocolate

Josefa Pérez Vázquez y Amparo Castañón junto con Doña Chepi son tres generaciones que han envuelto a propios y extraños en una experiencia no solo rica en aroma y sabor, no solo en el aspecto culinario, sino cultural, recordándoles en cada sorbo la riqueza que nos da la Madre Tierra.

Aunque Doña Chepi solo haya tenido hijos varones  – dos maestros,  un médico y un enfermero – ella dijo estar segura que esta tradición chocolatera seguirá y quizás, con otro sabor “pues yo le puedo dar la receta a quien sea, pero el sabor lo imprime cada quien”, dijo muy pavoneada.

Además de su historia, esta señorona de sonrisa cálida y franca, muy picarona nos compartió que alrededor de las molenderas de cacao de Tuxtla Chico existen dichos populares, como este que reza así: “aquella que es buena pa´l metate, es buena pa´l petate” o “el café te saca de la cama, y el chocolate te regresa a la cama”.

Este rico chocolate viaja varias horas para llegar a la Ciudad de México, donde es preparado y ofrecido a los comensales…la ubicación de esta cafetería es el pretexto para volver a la galera de Doña Chepi.

El desayuno que ofrece Doña Chepi como parte de la degustación de su chocolate. Foto: Judith SánchezReyes

Los Datitos

El kilo de chocolate es de 400 pesos, a excepción del amargo que vale 500 pesitos, sin lugar a dudas muy bien invertidos.

La experiencia gastronómica con Doña Chepi cuesta 400 pesos, que incluye toda las delicias que ya les describí párrafos arriba. Si para Semana Santa aún no tienen plan, ahí les van los números para que hagan su reservación (962.135.93.50 – 962.296.35.17) y prepárense para vivir una experiencia que les dejará una huella en el paladar.