El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, se reunió con el papa Francisco, con quien dialogó sobre la crisis climática y la asistencia a la migración, en una visita al Vaticano que se prolongó durante más de tres horas, mucho más de los esperado, y donde reinó la cercanía y la cordialidad.

Francisco y Biden se agarraron las manos en señal de amistad mientras hablaban, según las imágenes proporcionadas por el Vaticano, y también hubo momentos en los que el pontífice se reía con las palabras del mandatario, el segundo presidente católico de la Historia de los Estados Unidos en ser recibido por un papa, después de John Kennedy.

Esta cordialidad parece pasar página a las relaciones entre el Vaticano y Estados Unidos durante la administración de Donald Trump.

Además, el presidente demócrata visitaba el Vaticano en medio de las críticas de que ha sido objeto por parte de los sectores más conservadores de la iglesia católica estadounidense por su posición a favor del derecho al aborto, lo que no parece haya tensado la reunión.

La reunión privada entre ambos duró 75 minutos, superando los 50 que Francisco dedicó a Barack Obama y los apenas 30 de Trump, mientras que después Bise entretuvo casi otra hora con el secretario de Estado y jefe de la diplomacia vaticana, Pietro Parolin.