«La inflación en Estados Unidos, que en abril fue de 8.3%, registró aumentos en alojamiento, alimentación, tarifas aéreas y vehículos nuevos.

Los precios de la energía, que incluyen gasolina, crudo, electricidad y gas natural, aumentaron 30.3%.

Los alimentos subieron un 9.4%; los precios en el supermercado aumentaron un 10.8%, mientras que los precios de comida en restaurantes escalaron un 7.2%.

El incremento de los precios afecta el poder adquisitivo del consumidor estadounidense reflejándose en el malhumor electoral.

Este efecto inflacionario cambia el rumbo de la política económica de Biden de cara al 8-N».

Analiza José Ignacio Martínez Cortes Coordinador de LACEN-UNAM y profesor del CRI-FCPyS en Visión Latina