Francisco Rodríguez 

Con todo y 4T –cualquier cosa que eso sea– nada ha cambiado.  

En el 2013, David Luhnow reportaba desde las páginas del The Wall Street Journal que en México crecía la indignación en contra de los hijos de papi. Una indignación inversamente proporcional al éxito obtenido a finales del siglo XX por Luis de Alba, el cómico que los ridiculizaba.  

Y en 2013 usted leía que “se los puede ver rondando por las calles de los enclaves ricos de Ciudad de México en autos deportivos. Ellos llevan el pelo engominado hacia atrás y camisas de diseñador con los tres botones de arriba desabrochados. Ellas llevan bolsos lujosos y gafas de sol. Casi siempre van seguidos de un todoterreno negro lleno de guardaespaldas armados.  

“En México se los conoce como ‘juniors’, los hijos de la élite del país, jóvenes cuyo amor por las marcas es superado sólo por su consentimiento y sentido de autoridad. Los juniors crecen para dominar los más altos niveles de los negocios y la política. Viven detrás de altos muros, vuelan en aviones privados y parecen prácticamente intocables, y desconectados de un país que lucha contra la pobreza y la violencia.”  

Esa indignación, hoy, es todavía mayor.  

Porque ahora hay juniors de quienes uno menos imaginaba que habría.  

Ahí tiene usted a ese dechado de problemas que sin duda es José Ramón López Beltrán. Excepto por la edad, pues ya es un cuarentón aunque mucho de su actuar sea infantiloide, calza con exactitud en la categorización de Luhnow. Centro y causante de los que hasta ahora han sido los más graves señalamientos en contra de su papi, Andrés Manuel López Obrador, el chavorruco no escarmienta y sale a las redes sociales a imitar las actitudes retadoras, provocadoras, de quien hoy es presidente de la República:  

“Con esa actitud, disposición y ganas de cambiar las cosas, @elonmusk debería empezar por limpiar @TwitterMexico. Dirigida por unos cuantos acomplejados simpatizantes de @felipecalderon, que lo único que hacen es llenar de bots @twitter para su absurda y patética guerra sucia 💩”, escribió JR con su clave @30JR41_.  

Su tono, cual se verá, es ¿pacifista?   

Se dirige a quien por estos días ha sido catalogado como “el hombre más rico del mundo”, que a la mala quiere hacerse propietario único de la red social del pájaro azul. Le sobran algo así como 43 mil millones de dólares y con esa cantidad quiere el 100 por ciento de las acciones.  

¡Ah, pero como buen junior ágrafo, analfabeta funcional –como le gustan a su padre– López Beltrán no entendió ni papa!  

Lo que motiva a Musk es terminar con la censura en Twitter…   

Y el junior de AMLO quiere que, si el empresario consiguiera comprar la mayoría de las acciones de la red social –lo que hasta este lunes se ve imposible– empiece a censurar.  

Indignante, ¿no cree usted?  

Sobre todo, si proviene de un indigno junior.  

Diputado, a cambio de apoyo$ para “Alito”  

La imagen de otro junior ha asomado a la picota de la opinión política por estos días que presumiblemente fueron de guardar.  

Carlos Miguel Aysa Damas, hijo de papi, el exgobernador de Campeche Carlos Miguel Aysa González a quien AMLO invitó a ser su representante diplomático ya fuera en Panamá –donde le han bateado ya dos propuestas– o en República Dominicana. Finalmente se decidieron por el país insular.  

https://www.indicepolitico.com / indicepolitico@gmail.com / @IndicePolitico / @pacorodriguez