Bernardo López

El lunes de la semana pasada arrancó con un rally de datos positivos en el desempeño de la economía del país, a pesar de que se vaticinaba una “recesión técnica” el desarrollo de México alcanzó el 0.2 por ciento en el Producto Interno Bruto.

La cifra podría considerarse conservadora, sin embargo, la administración actual, comandada por la jefa del Ejecutivo, Claudia Sheinbaum Pardo, ha logrado sortear el enorme reto que representa el paradigma que comienza a emerger por parte de la administración del presidente Donald J. Trump.

El lunes pasado se reportó un repunte de 1.0 por ciento a tasa anual, durante febrero, de acuerdo a los resultados del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE); asimismo se espera que las cifras de marzo también registren un crecimiento.

De igual forma los datos relacionados a las exportaciones de mercancías mexicanas mostraron un incremento de 9.6 por ciento, con datos del mes de marzo, aportadas por el INEGI, aunque podría caber la posibilidad de que se hayan dado el fenómeno de compras anticipadas para evitar el pago de aranceles que impuso Estados Unidos a partir del 2 de abril.

Se reportó una mayor tasa de población ocupada de los últimos ocho meses, con un ingreso de 562 mil personas que se sumaron al mercado laboral, de los cuales el 61 por ciento fueron empleos formales, mientras la tasa de desocupación fue de 2.22 por ciento, conforme a los datos que divulgó el INEGI.

También se anunció la entrega de un remanente por parte del Banco de México a la Secretaría de Hacienda por la cantidad de casi 18 mil millones de pesos, gracias a las ganancias por el diferencial de cambios de la paridad peso-dólar, luego de siete años, pues los anteriores registros eran de pérdidas.

Esperemos que los datos positivos se sostengan con el paso de los meses, pues las administraciones de México y Estados Unidos apenas van por su primer año, además que el presidente Trump se convirtió en un punto de inflexión en la historia mundial y no sabemos hasta dónde podrá llegar con sus acciones, sin embargo, su legado podría continuar con una presidencia de J. D. Vance.

Los grupos antagónicos internos, así como las superpotencias euroasiáticas son factores que conducirán a nuevos equilibrios, donde no existirá la posibilidad de un poder unilateral, sino que el mundo se repartirá en grandes bloques de influencia.

“Mantener la cabeza fría”, la estrategia de la presidenta Sheinbaum, para lidiar con el presidente de Estados Unidos, ha dado resultados favorables para el país. Se ha trazado un camino para que México mantenga el rumbo hacia la estabilidad.