Horas de reparación en la Ciudad Prohibida para lograr un segundo de perfección

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Las exquisitas piezas que acabamos de ver forman parte de la mayor colección de relojes reales en el mundo del Museo del Palacio en Beijing. Existe un total de más de 1.500 de estas joyas, en su mayoría pertenecientes a la dinastía Qing. Con el paso de los años, su brillo se ha ido desvaneciendo. Se han perdido piezas y capas de óxido han ido cubriendo su superficie. ¿Cómo recuperar su gloria pasada? El secreto descansa en las manos de los maestros de la reparación.

Tras salir de la universidad en 2005, Qi Haonan llegó al museo para aprender la técnica de reparación de relojes antiguos del maestro Wang Jin. En 14 años, ha logrado revivir más de 100 de ellos.

Qi Haonan, encargado del Estudio de Conservación de Relojes Antiguos del Museo del Palacio: Cada vez que reparamos un reloj, tenemos que transportarlo en una carretilla a una sala de reparación en el ala oeste desde un sitio de la preservación de relojes en el ala este, y luego, después de traerlo a la sala de reparación, procedemos a hacer una simple eliminación de polvo y anticorrosión, y después de ingresar al estudio escribiremos un informe detallado de la reparación.

Una vez tengamos el informe listo y contemos con una opinión experta, ya podemos comenzar a repararlos. Para reparar un reloj, primero la desmantelamos; desarmamos el reloj pieza por pieza, cada tornillo, cada clip, hasta que cada elemento quede totalmente aislado. Así durante el proceso de limpieza, descubrimos qué partes de los relojes antiguos presentan  pérdidas, se encuentran dañadas, o qué les falta.

En los procesos posteriores, necesitamos reparar las partes dañadas y recuperar las partes faltantes. Una vez completada la reparación, lo ensamblamos de acuerdo con el perfil original. Es necesario realizar un ajuste complejo para que recupere su función de timbre cada hora exacta y, por supuesto, la función de hora con todos los elementos teatrales de la pieza.

La medición horaria no puede presentar ni el más mínimo error y no puede faltar ni un engranaje. Cuando lo terminamos de reparar, y después de someterlo a algunas pruebas, transportamos el reloj al almacén. Es un almacén subterráneo con una temperatura y humedad constantes.

Los métodos antiguos de reparación de relojes se han transmitido en la Ciudad Prohibida a lo largo de 3 siglos y en 2014 pasaron a formar parte de la lista nacional de patrimonio cultural inmaterial. En 2016, el Museo del Palacio estableció un hospital de obras culturales con un “registro médico” para cada una, incluidos los relojes, con el fin de lograr una administración con un enfoque más científico de las colecciones.

Qi Haonan, encargado del Estudio de Conservación de Relojes Antiguos del Museo del Palacio: Los relojes, antes de ser traslados a nuestra oficina, estaban en un estado lamentable. Después de la reparación y el ajuste, han recuperado todas sus funciones. Cuando los vemos funcionando como antes es el momento que más nos complace y nos anima.

Cada reloj puede tener hasta miles de repuestos y está dotado de un mecanismo de funcionamiento altamente sofisticado y una apariencia sublime que refleja el más avanzado nivel técnico y tecnológico de fabricación de la época. Si tomamos en cuenta el paso del tiempo y la ausencia de planos del diseño original, no es fácil para el especialista conseguir su cometido.

Qi Haonan, encargado del Estudio de Conservación de Relojes Antiguos del Museo del Palacio: Antes de la emisión del documental Maestros en la Ciudad Prohibida, la profesión de reparación de relojes era desconocida para muchos. En esta habitación, solo trabajamos nosotros dos, mi maestro y yo. Y así fue por más de diez años.

Hasta que el documental se hizo viral, fue ahí cuando más personas se enamoraron de los relojes antiguos y estuvieron dispuestas a dedicarse a esta industria. Además, muchos estudiantes con títulos de posgrado e incluso doctores titulados en el extranjero llegaron aquí para postularse. Ahora parecen dispuestos a unirse a esta industria de restauración del patrimonio. Creo que es algo muy bueno para los relojes antiguos y para el sector.

Gracias a los esfuerzos de estos artesanos, el tic tac de estos objetos resuena hasta nuestros días. Por generaciones, muchos maestros han elegido este oficio y lo han seguido haciendo a lo largo de sus vidas, en tanto los jóvenes siguen el ideal de preservar este bagaje cultural para mantenerlo vivo por mucho tiempo más.

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