David Eduardo Hidalgo Ramírez 

Atenta a la vorágine que la psilocibina ha despertado entre las grandes empresas farmacéuticas del mundo, la senadora Alejandra Lagunes Soto Ruiz ha asumido la responsabilidad de aprovechar la oportunidad que representa para México el reconocer y reclasificar, legalmente, la gran variedad de hongos que ofrecen un importante valor terapéutico y que ha demostrado, desde hace siglos, la pertinencia de su uso  

Tomando en cuenta de que México se encuentra entre los países del mundo con mayor diversidad étnica y cultural y que, en nuestro país existen obstáculos legales que impiden la realización de investigaciones serias que permitan confirmar lo que ancestralmente se ha demostrado; la convocatoria hecha por Alejandra Lagunes ha sido vista con “buenos ojos”, toda vez que se ha comprometido a presentar una iniciativa de ley que respete y venere el conocimiento que milenariamente ha sido aprendido, protegido y transmitido por nuestros médicos tradicionales. 

Actualmente los hongos psilocibes se encuentran dentro del catálogo de «sustancias que causan un grave daño para la salud pública», lo que impide que México vaya a la vanguardia en el empleo de la psilocibina como una alternativa en el tratamiento de enfermedades mentales; sin embargo, ya se dio el primer paso y debemos de avanzar a pasos agigantados para comenzar las investigaciones que permitan confirmar los grandes beneficios que la psilocibina produce en la glándula pineal.    

Durante los últimos 10 años, centros de investigación en Estados Unidos y Canadá, han puesto especial interés en el estudio del compuesto psicoactivo presente en decenas de especies de hongos sagrados, substancia sintetizada en los años 60 y que ofrece prometedoras posibilidades en el tratamiento de trastornos neuropsiquiátricos. 

Los médicos tradicionales lo saben y las investigaciones científicas han demostrado que los hongos psilocibes no causan adicción en las personas y, con un correcto acompañamiento, su consumo incentiva los receptores de serotonina que se encuentran en el cerebro, neurotransmisor fundamental para la modulación de la conducta social, las emociones y una gran cantidad de funciones fisiológicas.  

Estudios recientes han arrojado resultados alentadores para el uso de la psilocibina en la atención contra las adicciones; pero durante décadas, guardianes del conocimiento ancestral han logrado revertir trastornos mentales crónicos y el daño que provocan en el cerebro el consumo de alcohol, tabaco, estupefacientes y todo tipo de sustancias que provocan alteraciones cerebrales en los mecanismos reguladores de la toma de decisiones 

No queda más que asumir el reto y avanzar en la reclasificación del uso y consumo de los hongos psilocibes, sin cometer los mismos errores que tienen detenida la Ley para regulación del Cannabis y, sobre todo, respetando y reconociendo el conocimiento que los médicos tradicionales pueden aportar y, así permitir que México pueda compartir con el mundo los beneficios invaluables que el consumo de hongos sagrados ofrece a la humanidad.