- Jorge Martínez Torres llegó de Veracruz Sur en medio de cuestionamientos por desabasto y falta de especialistas; cinco meses después, la presión por medicamentos personalizados alcanza a miles de derechohabientes mexiquenses
- Casi 60 mil pacientes y más de 24 unidades bajo presión en el Estado de México oriente
Para miles de derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social en el oriente del Estado de México, recibir una receta ya no significa necesariamente recibir el medicamento que necesitan. Las
fórmulas magistrales —preparaciones elaboradas específicamente para atender las necesidades de un paciente— se han convertido en otro punto crítico de una atención médica que, para muchas familias, termina en la incertidumbre de no saber cuándo podrán continuar su tratamiento.
La información estadística que forma parte de esta investigación registra casi 60 mil pacientes relacionados con la demanda de fórmulas magistrales entre enero y agosto de 2026, una cifra que evidencia que no se trata de casos aislados.
Detrás de esos números hay niñas y niños, adultos mayores, pacientes con padecimientos dermatológicos, enfermedades crónicas y otras condiciones que requieren medicamentos preparados de manera especial, con concentraciones, combinaciones o presentaciones que no siempre existen comercialmente. Para ellos, una interrupción puede significar quedarse sin el tratamiento que el propio médico del IMSS consideró necesario.
Las recetas consultadas muestran tratamientos elaborados a la medida, con ingredientes y concentraciones específicas e indicaciones para uso prolongado. No son productos accesorios: forman parte de tratamientos prescritos dentro de las propias unidades médicas del Instituto.
El problema se extiende por 24 unidades
La presión se extiende por buena parte del territorio que cubre el Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada Regional Estado de México Oriente. La documentación disponible identifica 55 unidades médicas y hospitalarias en municipios como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli, Texcoco, Chalco, Ixtapaluca, Coacalco, Chimalhuacán, Valle de Chalco, Tecámac, Zumpango y Jilotepec, entre otros.
Dentro de ese universo, las quejas y necesidades recurrentes relacionadas con fórmulas magistrales se concentran en más de 24 unidades. En comunidades donde comprar por cuenta propia una preparación especializada no es una alternativa económica, la falta de surtimiento traslada
el problema directamente al bolsillo del paciente.
Una madre que requiere una preparación para su hijo, un adulto mayor que depende de un tratamiento continuo o una persona con una enfermedad que exige una formulación específica debe buscar una farmacia que pueda elaborarla y, además, pagarla.
El problema tampoco parece ser desconocido al interior del IMSS. De los documentos proporcionados por las fuentes de esta investigación se desprende que unidades médicas del Estado de México Oriente han solicitado recursos adicionales para mantener el servicio de fórmulas
magistrales.
En esas gestiones aparece expresamente la necesidad presupuestal correspondiente a “Productos para Medicina Magistral”, lo que confirma que las unidades tienen identificada la demanda y requieren recursos para atenderla.
Ya no se trata únicamente de derechohabientes inconformes: son las propias unidades médicas las que reclaman condiciones presupuestales para sostener un servicio que sus pacientes necesitan.
Martínez torres y el antecedente de Veracruz
La situación ocurre durante los primeros meses de la administración de Jorge Martínez Torres, quien asumió la titularidad del IMSS Estado de México Oriente el 16 de abril de 2026, como parte de los movimientos aprobados por el Consejo Técnico del Instituto.
Pero Martínez Torres no llegó al Estado de México sin antecedentes. Su encargo inmediato anterior fue Veracruz Sur, donde durante su administración también hubo cuestionamientos por abasto y capacidad médica.
En agosto de 2025, mientras medios locales recogían denuncias de derechohabientes por carencias, Martínez Torres sostuvo que en Veracruz Sur había medicamentos, médicos y nuevas especialidades. Apenas un día después, reconoció un déficit de especialistas. En Orizaba admitió que había una sola gastroenteróloga y que la unidad de hemodinamia contaba con un solo médico para atender a los pacientes, situación que obligaba a canalizar enfermos hacia otras unidades.
Los cuestionamientos continuaron. En octubre de 2025, Martínez Torres apareció en un video difundido por el propio Instituto para mostrar el abasto de medicamentos en una unidad de Orizaba. Usuarios de distintas clínicas aprovecharon la publicación para denunciar faltantes y problemas de surtimiento.
El desabasto también pega al bolsillo
Ese antecedente vuelve relevante lo que ocurre ahora. En Veracruz Sur hubo reclamos públicos por medicamentos y especialistas; en el Estado de México Oriente vuelven a aparecer señales de presión sobre un servicio farmacéutico indispensable.
El reto es considerable. El Estado de México Oriente concentra una enorme población derechohabiente y una red extensa de unidades en municipios densamente poblados, donde amplios sectores dependen de la seguridad social para atenderse.
En Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Valle de Chalco, Ixtapaluca o zonas periféricas de Tlalnepantla y Cuautitlán Izcalli, una fórmula magistral no surtida puede convertirse en días de búsqueda, traslados y gastos que una familia no tenía contemplados.
Por eso, el asunto no puede esconderse detrás del lenguaje burocrático. Cuando una unidad solicita presupuesto para “Productos para Medicina Magistral”, está pidiendo recursos para entregar el tratamiento que un médico ya prescribió a una persona enferma.
Cinco meses después, la presión continúa
Tampoco basta con hablar de porcentajes globales de abasto. Una institución puede reportar cifras elevadas y, al mismo tiempo, tener pacientes que no encuentran el medicamento específico que necesitan. Para quien espera una fórmula personalizada, el porcentaje institucional sirve de
poco si su receta sigue sin surtirse.
Cinco meses después de su llegada al Estado de México Oriente, las solicitudes de recursos de las propias unidades y las inconformidades de derechohabientes colocan a Jorge Martínez Torres ante una prueba concreta: garantizar que los tratamientos prescritos lleguen a manos de los pacientes.
Las fórmulas magistrales quizá no tengan la visibilidad de una cirugía cancelada o de una sala de urgencias saturada. Pero para quien depende de ellas, la ausencia del medicamento significa que el
tratamiento se detiene.
Detrás de los números hay pacientes
Y ahí los números adquieren rostro: casi 60 mil pacientes vinculados a esta necesidad durante los primeros ocho meses del año; más de 24 unidades con presión y quejas recurrentes, dentro de una red de 55 unidades. Detrás de cada cifra hay una receta, una enfermedad y una familia esperando una respuesta.
La pregunta para el IMSS es sencilla: si las unidades conocen la necesidad, los médicos siguen prescribiendo las fórmulas y existen solicitudes expresas de recursos para “Productos para Medicina Magistral”, ¿por qué los pacientes continúan enfrentando dificultades para recibirlas?
Para los derechohabientes, esa respuesta no debería llegar en forma de estadísticas o explicaciones presupuestales. Debería llegar en algo mucho más simple: el medicamento que les recetaron.