El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó al alza su perspectiva de crecimiento económico para México en 2022, a 2.4 por ciento.

Pero a nivel global redujo sus previsiones hasta el 3.2 por ciento este año y el 2.9 por ciento el que viene, en un escenario de elevada inestabilidad en el que no se descarta que estas estimaciones vuelvan a empeorar.

El Fondo reduce así en cuatro y siete décimas la previsión que publicó en primavera, y revisa a la baja la evolución de los principales motores de la economía mundial -Estados Unidos, China y la zona Euro- y de prácticamente todas las grandes economías del planeta.

Los riesgos de los que el Fondo alertaba en abril se han materializado ya y están afectando a la economía mundial. Se trata de la elevada inflación, una ralentización más larga y pronunciada de lo esperado de la economía de China y los efectos negativos de la guerra de Ucrania.

Pero además, el FMI hace cálculos con otro escenario mucho más adverso en el que imagina lo que puede pasar si los precios no se moderan, hay una parada repentina del suministro ruso de gas a Europa, el endurecimiento de las condiciones financieras ahoga a las economías en desarrollo o la geopolítica impide un desarrollo normal del comercio mundial.