Llegó la hora de recibir a los familiares y amigos que se adelantaron de la vida terrenal y el campo del municipio de Atlixco, en el estado de Puebla, se llena de alegría, se pinta de color amarillo, expidiendo un olor peculiar que solo puede ocasionar la flor de cempasúchil, que anuncia la festividad de Día de Muertos, como lo marcan las tradiciones en México.

Es tiempo de que las flores realicen su objetivo principal que es dirigir las almas a los hogares donde se les esperan con una ofrenda que contiene alimentos, bebidas, dulces, y todo aquello que les gustaba, que prepararon las personas que los recuerdan año con año, pero que esperan con ansias que puedan regresar para estar junto a ellas por unas horas.

Con machete en mano, trabajadores del campo comienzan a cortar cada cempasúchil con el objetivo de que lleguen a tiempo y en buenas condiciones a cada hogar mexicano, para dar vida y color a los altares.

El nombre de esta flor icónica de México proviene del náhuatl “Cempohualxochitl” que significa “veinte flores” o “ varias flores”, esta cuenta con una forma peculiar, ya que tiene apariencia esponjosa, puede ser amarilla o naranja, de pétalos largos o cortos, con un olor penetrante y fuerte, que es agradable para el sentido del olfato, es tan única que su periodo de vida es de cuatro meses: se siembra en el mes de julio y se corta en octubre, debido a que en ese periodo la tierra está lista para ayudarla a crecer.

Modesta Delgado, productora de flor cempasúchil compartió con EFE que se ha dedicado a la floricultura desde hace 47 años, debido a que sus padres le inculcaron el amor por el trabajo del campo.