Y padeció la certidumbre espantosa de que

no volvería a dormir en el resto de su vida.

Gabriel García Márquez

Arturo Suárez Ramírez

Estimados amigos lectores muchas gracias por su tiempo para la lectura de la presente columna que publica este prestigiado medio de comunicación. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador, no se puede decir sorprendido de la crisis que vive el sector salud. Las carencias son notorias, el trato en muchos casos indigno e inhumano, falta de material y medicinas en un área gubernamental que es de vida o muerte.

Ayer hice un ejercicio en Facebook, donde solicitaba que me contaran sus experiencias en el IMSS, ISSSTE u algún otro nosocomio que dependa de la Secretaría de Salud. Los mensajes fueron bastos, la mayoría de malas experiencias. Sin embargo también algunas buenas, incluso la de un médico que se siente orgulloso de trabajar en el ISSSTE. Me consta que muchos trabajadores de estos hospitales, hacen su mejor esfuerzo por cumplir profesionalmente, ante tales carencias, en algunos casos son hasta heroicos los esfuerzos.

A continuación les reproduzco algunos de esos comentarios.

Cecilia: “Hace 4 años fui al ISSSTE frente a Viveros con la presión súper baja, casi desmayada, me tuvieron 2 días y dos noches sentada en un cuarto con diez pacientes en observación. Todos sentados y deteniendo su propio suero. Me hicieron un estudio y el médico le dijo a mi hija menor de edad durante su visita que yo tenía cáncer, cosa que no era cierta”.

“La peor de todas, a mi marido le mandaron diclofenaco durante dos años para el dolor de huesos, porque le dijeron que era artritis. Después los dolores se intensificaron y finalmente murió de cáncer en huesos que diagnosticaron 2 meses antes de fallecer”.

Aníbal: “En marzo del 2018, me operaron en Gea González, el anular de la mano derecha (FALANGE PROXIMAL abajo del nudillo). La cirugía debió durar hasta 45 minutos, pero duró 2 horas con 15 minutos. ¿Por qué? Porque no había sutura para tendones, el taladro para colocar tornillos no servía y fueron por otro. Cuando terminaron el efecto la anestesia estaba pasando. La habilidad de los doctores fue lo que suplió tanta carencia. Mi dedo quedó muy bien”.

Leona: “Tengo 38 años de vivir con una enfermedad crónica, en el transcurso de esta enfermedad adquirí una nueva como consecuencia de la otra. Todos estos años me he tratado en el Seguro Social, así que conozco de especialidades, de estudios, de consultorios familiares, urgencias, quirófanos, de farmacia y no tengo ni una sola cosa buena que decir. Al contrario, Solamente puedo recordar médicos autómatas (algunos acosadores) instalaciones fatales, organizaciones Terribles, agendas de miedo, directivos inalcanzables y escasez, escasez, escasez”.

Ligia: “A mi papi le debían extraer un pulmón en el hospital de oncología del centro médico, justo el día que tocaba internarlo nos dice el cirujano que si traíamos la engrapadora. Yo dije para qué diablos quieren una engrapadora de papel (fue lo primero que se me vino a la mente), le pregunté al médico… ¿una engrapadora? Y me dice si, para poder cerrar la herida… El médico me dijo de manera tajante, sino la traes no lo podremos operar. Le dije ¿qué? Pero donde carajos la consigo a las 6 de la tarde y porque debo de traer en la bolsa material quirúrgico si se supone que ustedes cuentan con eso… “.

No se puede jugar con la salud de los mexicanos, no se puede hacer recortes en aras de una austeridad republicana poniendo en riesgo a la población. No se debe reparar en gastos para surtir de medicamentos y material quirúrgico a los hospitales. El problema no es nuevo, ni de esta administración, pero ya les estalló en las manos y están obligados a resolverlo.

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Muchas gracias y hasta la próxima.  

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