- El hallazgo de un crematorio clandestino en Tláhuac se da por una búsqueda de la madre buscadora de Sonora en la ciudad capital, además encontró diversas prendas de mujeres que apuntan que se realizaban delitos de todo tipo en un predio de esa alcaldía
Texto y fotos: Judith Sánchez Reyes
Pensar que por las prisas, propias de una ciudad como la Ciudad de México, a veces pasamos por terrenos sin construir, lotes baldíos que albergan barrancas que nunca nos detenemos a pensar que debajo de esa tierra pudieran estar los restos de alguna persona que sus familiares seguramente están buscando.
El pasado lunes, tuvimos la oportunidad de acompañar al colectivo de madres buscadoras de Sonora, liderado por Cecilia Flores Armenta, a realizar una de sus búsquedas, a partir de una llamada anónima que dio le proporcionó información que atrás del Centro de Salud Zapotitlán, de la colonia del mismo nombre, en la alcaldía Tláhuac, había un predio en donde “enterraban cuerpos encobijados” desde hace mucho años.
Dicho predio está sobre la calle Camino Real A. Zapotitlán, vialidad que permite que los automóviles pasen a gran velocidad en los dos sentidos, pese al alambrado de púas que define su limítrofe con otros predios, hay una especie de portón que en su lado izquierdo permite el acceso de los pobladores, vimos algunos llevando a sus perros a pasear.
A simple vista es un lugar que es utilizado para la siembra de algunas hortalizas – suponemos -, de un lado; y del otro, es ocupado por una gran montaña de grava que sale de la mina que está a unos metros de ahí.

Justo en esta última zona, debajo de los grandes árboles, comenzamos a observar ropa de mujer, como pantaletas, brasieres, tenis y cobijas, unas semienterradas, otras a la intemperie.
Al adentrarnos en esa parte un poco boscosa, Ceci Flores notó algunos hundimientos que junto con diversas pertenencias, como bolsas, diademas y una credencial de elector, la alertó de que pudiera haber una fosa clandestina.
Metros más adelante, encontró una fogata, alrededor de ella había latas de cerveza y dos sobres de condones sin usar, pero lo que más le llamó la atención fue la decena de cordones de plásticos negros que colgaban de unas ramas, así como cinta canela.
-¿Qué encontraste aquí Ceci?, le preguntamos.
“Hay cintas como con las que torturan. Mira como que amarraron a alguien, encontramos muchas cintitas, como que tenían a alguien aquí secuestrado; los amarran. Tenemos credencial, ropa interior, calcetas, y encontramos cinta canela también: mucha evidencia”, comentó.
Esta propiedad, de la que no se tiene aún más información sobre el dueño, abarca varias hectáreas, pero unos senderos llevaron a Flores Armenta a caminar por unos 20 minutos para llegar a una barranca, cuya profundidad es de 30 metros aproximadamente, se presume es utilizada como crematorio clandestino, “no sabemos si queman animales o personas, pero de que queman algo, queman algo”.

Al ser el servicio médico forense quien debiera examinar el área y analizar los restos encontrados, la madre buscadora de Sonora regresó a la entrada de este lugar para hacer lo que durante 12 años ha hecho: rascar la tierra, abrir bolsas y cobijas enterradas para conocer sus extrañas.
En el punto donde encontró la credencial de Laura Angélica, al pie de un frondoso árbol, comenzó a escarbar con una pala y encontró un perro envuelto en una cobija roja, el hedor era fuerte, lo que refería que tenía poco tiempo de que lo habían enterrado.
«Este es el modus operandi, entierran animales encima de los cuerpos para que ya no se busque más abajo”, exclamó.
Unos minutos más tarde, entre la grava, encontró huesos que, de acuerdo a su experiencia, eran una falange y un trozo de cráneo que por el tamaño pertenecían a un bebé.
-¿Pero cómo enterrar a un bebé aquí?
“Pudo haber sido por un aborto inducido o se les cayó, o tantas cosas se pueden decir cuando encontramos este tipo de restos”.
Con la ayuda de los voluntarios que le acompañaron en esta búsqueda se comenzó a escarbar en diferentes puntos que, por determinadas características, apuntaban que podían esconder fosas clandestinas.
En varios de esos lugares se encontraron restos de animales, principalmente caninos, unos en bolsas, otras en cobijas, más o menos como 15; lo que nos hizo pensar en el apego de los lugareños hacia sus mascotas.
Sin embargo, en donde se encontró a un perro comenzaron a sobresalir un pedazo de lo que fue una chamarra, color azul con rojo, tenía pegada una corcholata en el forro interior y al su alrededor había manchas, que quizás pudieran ser de sangre o de óxido.
La zanja se comenzó a hacer más grande y ahí se encontró un suéter de cuello alto, color azul claro con blanco y una camiseta roja, así como el caparazón de caracoles.
“Eso indica que aquí hubo algo que les dio de comer, en las fosas es común ver caracoles, ellos nos dan una pista”, dijo Flores Armenta.
Los huesos de animales se encontraban por doquier, esto se debe a que en esta parte donde hay grava con las lluvias se va deslavando y haciendo que lo que se entierra vaya saliendo a flote.

Llegó la tarde y lo que había debajo de esas zanjas buscaba esconder, por lo que Cecilia Flores decidió regresar nuevamente para continuar con la búsqueda, pues el número de prendas de mujeres encontradas lo ameritaba, muchos de los tenis encontrados era tallas pequeñas, lo que se presume eran de niñas o adolescentes.
Durante las horas que pasó explorando el lugar Cecilia no dejó de recibir llamadas que le pedían les ayudará a interponer denuncias por la desaparición de un familiar en el norte del país y, otras que le indicaban le mandarían los datos de sus desaparecidas para ver si había algún indicio de su paradero en esta búsqueda en la Ciudad de México.
“Estamos cerca de encontrar restos, estamos cerca de que algunas familias encuentren consuelo”.
Luego de la publicación sobre este hallazgo, la tarde-noche de este martes la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) informó que se abriría una carpeta de investigación.
“Con relación a una publicación en redes sociales en la cual se señala el posible hallazgo de restos humanos en un paraje ubicado en inmediaciones de las alcaldías Iztapalapa y Tláhuac, la #FiscalíaCDMX inició una carpeta de investigación, por noticia criminal.
El Ministerio Público de la #FIPEDE dio intervención a expertos de la Coordinación General de Investigación Forense y Servicios Periciales para desplazarse al lugar en búsqueda de indicios en espera de los dictámenes correspondientes que determinarán mayores detalles de lo hallado”, escribió la dependencia en su cuenta oficial de “X”.

La dependencia capitalina señaló que “recabará entrevistas con posibles testigos, así como para la ubicación de imágenes de cámaras de videovigilancia cercanas al sitio”.
Muchas de las fosas clandestinas en México, se han extendido a lo largo y ancho del país, porque se ubican en lugares solitarios, olvidados o porque simplemente su ubicación geográfica permite la impunidad, y eso a lo que tanto temíamos los capitalinos y eso que tanto han negado las autoridades se veló, hoy, a través de una llamada anónima, aunque ya era un secreto a voces.












