• El apoyo que prometió López Obrador no ha llegado y la decepción aumenta para ese sector de la población
  • La informalidad entre los jóvenes alcanzó el 78% y estudiantes tendrán que abandonar escuelas e ingresar a la lista de los que buscan empleos

María Escalante García

Los jóvenes se enfrentan a un panorama adverso en cuestiones laborales y de estudio, a consecuencia de la pandemia por el SARS-CoV-2, muchos adolescentes tendrán que abandonar sus estudios e ingresar a la lista de personas que buscan empleo, el apoyo que en su momento prometió López Obrador no ha llegado y la frustración aumenta cada vez más por parte de este grupo social.

En México la informalidad entre los jóvenes alcanza al 78% de esa población, el segundo peor de la región y sólo por debajo de Haití. El coronavirus no solo destruyó empleos debido a la parálisis de las economías, sino que también aniquiló planes futuros sobre aspectos laborales, educativos o de capital humano. Los jóvenes corren el riesgo de convertirse en la “generación del confinamiento” debido a los efectos desproporcionados de la crisis sobre ellos.

“Uno de los mayores temores es que el desempleo prolongado a consecuencia de la pandemia del COVID-19 ‘apague’ las ganas de los jóvenes por buscar un nuevo empleo. Estamos hablando de cicatrices de largo plazo que puede dejar la pandemia si no tomamos medidas inmediatas, el legado del virus puede acompañarnos por décadas”, alertó la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Según datos de la OIT, antes del inicio de la emergencia sanitaria, el desempleo juvenil para el 2020 sería de 18% y la tasa de informalidad en el trabajo sería de 62,4% (10% más que la de adultos), pasando a ser la tasa de desempleo juvenil de 32,2% en abril 2020.

De acuerdo al estudio realizado por el OIT se reveló que el impacto de la pandemia en los jóvenes es sistemático, profundo y desproporcionado. Éste ha sido particularmente duro para las mujeres jóvenes, los jóvenes de menor edad y los jóvenes que viven en países de ingresos más bajos. Estos grupos se preocupan por el futuro y por el lugar que tendrán en el mismo.

De los jóvenes que estaban estudiando o que combinaban los estudios con el trabajo antes del comienzo de la crisis el 73% experimentaron el cierre de las escuelas, pero no todos pudieron hacer la transición al aprendizaje en línea y a distancia.

En efecto, la pandemia de la COVID-19 ha dejado a uno de cada ocho jóvenes (13%) sin acceso a los cursos, a la enseñanza o a la formación; esta situación fue particularmente crítica entre los jóvenes que viven en países de ingresos más bajos, y pone de relieve las enormes brechas digitales que existen entre las regiones.

A pesar de que las escuelas y las instituciones de formación no escatimaron esfuerzos para asegurar la continuidad a través del aprendizaje en línea, el 65% de los jóvenes indicaron que habían aprendido menos desde el inicio de la pandemia, el 51% creía que su educación se retrasaría, y el 9% temía que su educación se vería menoscabada e incluso fracasaría.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), estima que 177 millones de niñas, niños y jóvenes han dejado de asistir a sus centros educativos y ante la virtualidad de la educación, una gran parte de la población está en desventaja al no contar con dispositivos, ni internet para acceder a su derecho a la educación.

Incluso antes del brote de COVID-19, este grupo se enfrentaba a un mercado de trabajo difícil. Los jóvenes de entre 15 y 24 años tenían aproximadamente tres veces más probabilidades de estar desempleados que los de 25 años o más.

Se prevé que la crisis provocada por el COVID-19 creará más obstáculos para los jóvenes en el mercado de trabajo: para quienes buscan un empleo, todo apunta a que la falta de puestos vacantes conducirá a unas transiciones más largas de la escuela al trabajo, mientras que los trabajadores más jóvenes corren el riesgo de perder sus empleos ante la ola actual de despidos y el colapso de las empresas, incluidas las nuevas empresas.

Deserción escolar

Tres de cada cinco es decir el 61% jóvenes (de 18 a 29 años) recibían educación y formación, y el 15% combinaba la educación con el trabajo. Para ellos, la pandemia puede tener graves consecuencias debido a la interrupción del aprendizaje, la disminución de los resultados educativos y del aprendizaje, y la pérdida de ingresos.

Los estudiantes jóvenes corren el riesgo de ser excluidos de los sistemas de aprendizaje formales o informales, por lo que pueden experimentar una transición más larga y difícil hacia el empleo y el trabajo decente.

Trabajo a distancia, gana terreno…

El teletrabajo y la educación a través de plataformas digitales se volvieron un mandatorio que muchas empresas e instituciones tuvieron que adoptar en poco tiempo y con los recursos a la mano.

En este sentido Yvette Mucharraz, catedrática del IPADE afirma que “durante la pandemia, el tema del trabajo a distancia presenta unos retos muy distintos, una de las cosas es que no están necesariamente definidas son los objetivos para que la gente pueda trabajar”.

“Se tienen que definir objetivos, pero al mismo tiempo también entender la realidad de los trabajadores para poder facilitar y lograr la retención del talento porque una realidad con el trabajo remoto sobre todo de los empleados calificados, es que hoy empezamos a competir más que nunca con otros países por el talento que puede ser atraído por cualquier región del mundo”, finalizó la también directora del Centro de Investigación de la Mujer en Alta Dirección.

Datos COVID-19

Hasta el cierre de esta edición suman más de 21 millones de personas contagiadas en todo el mundo, mientras que la cifra de muertos es de 756 mil. México acumula 511 mil 369 casos y 55 mil 908 fallecimientos.

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