España aprobó administrar la dosis de refuerzo de la vacuna contra COVID-19 a todos los mayores de 18 años, después de que ya se estuviera administrando a la población de más edad.

Asimismo, fijó en 2.94 euros el precio máximo de los autotest de antígenos, cuyo costo se había disparado durante las vacaciones de Navidad ante la demanda de los ciudadanos para saber si eran negativos antes de las reuniones familiares; además se continuarán vendiendo solo en farmacias, aunque desde algunos sectores se había pedido que se vendieran también en otros establecimientos.

Además de ampliar la vacunación se acordó reducir el tiempo de espera entre la segunda dosis y la tercera, que pasa de los 6 meses a cinco.

Esta medida, según la ministra de Sanidad, Carolina Darias, va en la línea “de lo que están haciendo países del entorno” y responde a las “evidencias” de que entre los 5 a los 10 meses “empieza a disminuir la efectividad” de la vacuna.

En adelante, según la responsable de Sanidad, quienes se hayan infectado tendrán que dejar pasar cuatro semanas antes de recibir la tercera dosis, siempre que se cumpla también la premisa de que hayan pasado 5 meses desde que se recibió la segunda dosis.