René Cervera G.
Un dilema que debemos resolver es saber si lo correcto es que la población tome medidas saludables por miedo a la pandemia o por miedo a las autoridades.
Los derechos humanos entran en conflicto frente a un caso como el actual. La esencia de estos derechos es frenar el desbordamiento de las autoridades de gobierno. En la representación de todos se firmaron convenios internacionales para garantizarlos, estos básicamente consisten en el reconocimiento de los derechos individuales y está bien porque si todos los humanos tenemos que ceder nuestra particularidad, al final de cuentas todos quedaríamos sacrificados; pero hay constantes situaciones que confrontan un derecho con otro.
Hay una queja frecuente de que estos derechos terminan protegiendo al delincuente, y esto se debe en gran medida a que los investigadores no son muy dados a usar métodos científicos y la entidad encargada de combatir la delincuencia es el Estado.
Una de las premisas de los defensores de los derechos humanos es que más vale delincuentes en la calle que un inocente en la cárcel. Lo idóneo al entender de quien esto escribe es que los delincuentes estén en la cárcel y los inocentes en sus casas y en la calle.
Pero ahora es cuando debemos entender si el derecho de tránsito, está por encima del derecho a la vida, si el derecho a la libertad de expresión esta por encima del derecho a la verdad, si el derecho a la propiedad es sólo privado y no público; es decir, si sólo un sector del capital debe tener acceso a los bienes patrimoniales, si recurrimos a la idea de que sólo hay iniciativa privada y los demás debemos permanecer privados de iniciativa.
El modelo neoliberal implementó un discurso en el que aparentemente lo privado funciona mejor que lo público, la consecuencia de esta afirmación es que la deuda privada ha pasado a ser pública a través del FOBAPROA.
Pero el momento actual es resolver la disyuntiva de activar la economía a costa de muchas muertes o evitar que se propague a costa de mayor pobreza que también conlleva muerte.
En varios países hay manifestaciones a favor de regresar a las fábricas y abrir comercios, negando la gravedad de la epidemia que nos afecta, lo curioso es que en donde hay más de estas manifestaciones es precisamente en donde hay más muertos por el coronavirus.
Del otro lado esta el autoritarismo con el que destaca el mandamás de Rusia que públicamente manifiesta que la cuarentena la pasas en tu casa o la pasas en la cárcel, así de fácil y hasta le fecha con mejores resultados que los de sus frecuentes enemigos los Estados Unidos.
Ha través de estos artículos he insistido en que la democracia consiste en buscar el modo de hacer valer nuestra voluntad ciudadana siempre y cuando no sea capricho.
En una democracia integral, ahora más que nunca corresponde de mayor manera trasladar recursos donde hay excesos hacia donde hay carencias.
En los momentos de crisis internacional, las medidas económicas que han dado mejor resultado son las keynesianas. Estas fueron empleadas para finalizar con la recesión de 1929, en la Alemania Nazi, que aunque no nos guste su actuación política, la verdad es que llegaron a tener pleno empleo desgraciadamente continuando con una economía de guerra, y también se aplicaron en Suecia, la Suecia que llegó a tener por varios años el mejor nivel de vida en el mundo, ahí sí con políticas congruentes entre economía y políticas públicas.
Lo que estimuló Keynes fue la intervención del Estado para producir empleos.
Hacer carreteras, pintar y construir escuelas, hospitales, jardines, casa habitación, locales comerciales, pavimentar calles y lo que se ocurra. La idea es que, con el aumento de asalariados, al consumir generan empleos.
Los pilares de la economía son quienes invierten sean empresarios particulares o empresas públicas, El Estado que genera las condiciones y garantías, y de especial manera los consumidores que al provocar que el inventario disminuya dan lugar a producir más impulsando de esta manera empleos.
El México en que vivimos es un cuerpo en el que la mitad de su población económicamente activa esta en el empleo informal.
Desde que se inició una visión diferente iniciando una economía en contra de la intervención del Estado y políticas que impulsan el individualismo, se convocó al auto empleo y ahora tenemos un porcentaje muy alto de comercio en la vía pública en la inteligencia neo liberal de que de esta manera pasabas a ser parte de la iniciativa privada.
La lucha entre dinero y salud es una constante, pero hoy es la oportunidad de distribuir ambos bienes y de evitar la frivolidad de quienes carecen de empatía por sus semejantes y lo conducen al dinero.
*Autor de la novela El sentimiento que nos une y director del proyecto radiofónico La Orquesta Filosófica.














