Fragon
LO ADVERTIMOS.- En este espacio, en múltiples ocasiones, -comentamos con insistencia- el insoslayable distanciamiento que marcó la grey priista hidalguense hacía con la cúpula nacional de su mismo partido.
Desde la mañana de aquel 18 de agosto del 2019, en que Alejandro Moreno Cárdenas asumía las riendas del tricolor, junto con Alma Carolina Viggiano Austria, la dirigencia estatal del CDE-PRI en Hidalgo no vio con buenos ojos el arribo de ambos personajes.
En esa XLVII Sesión Extraordinaria del Consejo Político Nacional, “Alito” invitó “a los mexicanos que ya no se sintieron representados por el PRI a que regresen al partido”, pues “en el PRI cabemos todos los que amamos a México y los que queremos regresar al poder”, se recalcaba en la mayoría de las notas nacionales.
Paralelamente, la entonces presidenta del CDE-PRI en Hidalgo, Erika Rodríguez, no se sumó del todo al jolgorio tricolor. Los tuits y sus publicaciones en redes sociales fueron discretas. Al paso del tiempo…esporádicas. A tal grado que, a la postre, ínfimas. Es más, doña Erika se pasaba el tiempo con retuits de funcionarios locales y felicitaciones de cumpleaños, que darle su lugar a su mismo instituto político nacional.
La “sana distancia” entre el PRI-Nacional y el PRI-Hidalgo cobró más fuerza con el paso del tiempo. La “unidad” fue simulada con creces. Y así pasó el proceso para la renovación de los 84 Ayuntamientos hidalguenses. Las constantes visitas que hacía Alejandro Moreno también mermaron. Y más se notó con el último proceso para la selección de diputados federales y locales.
La obediencia-lealtad de Erika Rodríguez para con su priismo local tuvo beneficios personales. El 29 de julio del 2019, su esposo, Héctor Pedraza Olguín, fue designado director general del Colegio de Bachilleres del Estado de Hidalgo. Actualmente, la otrora presidenta del PRI-Hidalgo, fue favorecida con una curul en el Congreso local de donde se reveló en el tema del proceso para seleccionar a quien ha de abanderar al tricolor con miras a la renovación del poder ejecutivo.
Con el paso del tiempo quedó de manifiesto que algo ya no cuajaba de unidad entre cúpula nacional y cúpula estatal. El rompimiento pendía de un hilo. Vinieron las borrascas. Incluso, la ira local se acrecentó cuando Viggiano Austria se agandalló las curules en San Lázaro beneficiando a su “sequito” de colaboradores encabezado por su mismo esposo, Rubén Ignacio Moreira Valdez.
Otra de las tantas evidencias de rompimiento lo demostró la actual diputada federal, Sayonara Vargas Rodríguez, quien fue nombrada como coordinadora de los diputados federales por Hidalgo y de quien, a manera de reto y burla, simplemente, desairó la encomienda, misma que protestó ante la grey priista. Incluso, en sus redes sociales, la ex titular de la Secretaría de Educación de Hidalgo, prefiere publicar sus dotes de deportista y viajera, que su labor legislativa. Total, le han insistido en que “no se preocupe” de las publicaciones que critican su “trabajo”. “Son golpes bajos”. “No pasa nada”, así la mente pendenciera… CONTINUARÁ.
















