Víctor Hugo Islas Suárez
Eran los noventas cuando a mis manos llego “Yo robot”, y para aquel preadolescente que era yo, se abrió otro horizonte, ya había tenido yo el contacto, con Verne, con Dumas, Michael Ende, y consumía lo que hoy se llama cultura Pop a mordiscos enormes, las pantallas de los cines mostraban películas con robots, naves espaciales y mundos distópicos, “entonces los robots existirán”, (pensé)
Isaak Yúdovicj Azímov, más conocido como Isaac Asimov, fue un escritor y profesor de bioquímica de origen ruso y nacionalizado como estadounidense que ha pasado a la historia gracias a sus prolíficas obras tanto de ciencia ficción como de divulgación científica. Junto a Arthur C. Clarke y Robert A. Heinlein, es considerado como uno de los tres grandes maestros de la ciencia ficción.
el 11 de enero de 1923, Asimov migró junto a sus padres a Estados Unidos, estableciéndose en el barrio de Brooklyn de la ciudad de Nueva York. Sus padres, Judah Asimov y Anna Rachel Berman, abrieron ahí una tienda de dulces, negocio que poco a poco fue prosperando.
Mientras sus padres trabajan, Isaac aprendió a leer por sí solo cuando apenas tenía cuatro años. Es importante recalcar que, pese a sus orígenes, nunca llegó a aprender ruso. Y el hecho de que aprendiera a leer tan deprisa fue clave para su futuro, pues en la tienda de su padre se vendían, además, de caramelos, revistas y periódicos, unas publicaciones de ciencia ficción que el pequeño Asimov devoró durante su infancia.
Fruto de esta pasión por la ciencia ficción que había descubierto en las revistas que vendía su padre, empezó a escribir en los primeros años de su adolescencia. Y, a los 19 años, publicó sus primeros relatos en las mismas revistas que había leído de pequeño. Un preludio de lo que estaba por venir.
Después de servir al ejército estadounidense en Philadelphia como químico naval, cuando terminó la guerra volvió a Nueva York. A pesar de saber que quería dedicarse a la literatura, siguió sus estudios de Bioquímica en la Universidad de Columbia, en la que obtendría el doctorado en 1948.
Ya como doctor, empezó a trabajar como docente en la Universidad de Boston, pero como profesor asociado. Durante los años 40, Asimov había estado escribiendo relatos cortos. En 1950, publicó su primera novela de ciencia ficción: Un guijarro en el cielo, la cual completaría la “Trilogía del Imperio” junto a En la arena estelar (1951) y Las corrientes del espacio (1952). Paralelamente, publicó una obra en la que recogía nueve de sus relatos cortos en una antología que tituló “Yo, robot”, Isaac Asimov dedicó su vida tanto a la ciencia como a la literatura, escribió más de 500 obras de ciencia ficción, incluyendo decenas de novelas. No es de extrañar que sea considerado no solo uno de los mejores divulgadores científicos de la historia, sino el maestro de la ciencia ficción. Asimov Se ha convertido en uno de los escritores más célebres del panorama mundial al encontrar el equilibrio entre la imaginación literaria, un estilo muy personal, las tramas emocionantes y la descripción de la tecnología y la ciencia, así como los progresos y futuro de las mismas.
La robótica siempre fue pieza fundamental de la ciencia en las novelas y relatos de Asimov. No solo creó las tres leyes de la robótica y escribió libros en los que hablaba de la relación del ser humano con las máquinas, sino que predijo en qué dirección debía ir la robótica para que, en un futuro, nos mejorara la vida. En 1964, publicó un artículo donde habla de cómo sería la robótica en 2014 y acertó en muchas cosas. No sabemos si porque adivinó el futuro o porque, en realidad, la ciencia se ha inspirado en sus directrices. ¿Y tus influencers de Tik Tok, YouTube, Instagram, qué han hecho?








