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El México de Hoy / Tontos, tontos

Gabriela Lazcano

La tragedia en Veracruz volvió a desnudar lo peor de este gobierno: su miseria moral, su ansia de control y su desprecio por la solidaridad ciudadana. En medio del dolor, del lodo, de las casas destruidas y de los rostros desesperados, el gobierno decidió que la ayuda solo podría entregarse si venía envuelta en una bolsa guinda. Que nadie lleve su donativo sin el sello del poder. Que no se vea que hay mexicanos ayudando sin pedir nada a cambio. Que todo parezca venir del gobierno, aunque sea mentira.

Mientras los soldados y la Guardia Nacional bloqueaban caminos “por órdenes superiores”, hubo mujeres, jóvenes y hombres de a pie que, sin reflectores ni propaganda, se abrieron paso entre los escombros para llevar víveres a comunidades que el gobierno ni siquiera ha pisado. Son esos ciudadanos anónimos los verdaderos héroes de esta historia. Ellos, no los que posan frente a una cámara con una despensa guinda.

Y mientras Veracruz se ahoga, en la Cámara de Diputados los legisladores de Morena bailaban y reían en una grotesca celebración que ofendió a todo el país. Un “bailongo” en medio de la tragedia. Pero lo verdaderamente indignante fue escuchar a la presidenta Sheinbaum guardar silencio ante semejante espectáculo, mientras criticaba con dureza al PAN por relanzar su partido. ¿Cómo puede hablar de “deshumanización” cuando sus propios diputados bailan sobre el sufrimiento ajeno?

¿Es posible gobernar con semejante doble rasero? ¿Con qué autoridad moral la presidenta puede condenar a los demás cuando la Fiscalía acusa a Adán Augusto López y ella, sin rubor, declara que “no hay pruebas”? ¿Qué clase de líder miente sin pudor para proteger a un compañero de partido? ¿Qué clase de país somos cuando la lealtad partidista vale más que la verdad y la justicia?

El cinismo ha llegado a niveles insoportables. Hoy todo el que critica es “neoliberal”, todo el que exige cuentas es “enemigo del pueblo”, y todo el que calla es premiado con un cargo. ¿Cree la presidenta que el pueblo es tonto? Si es así, qué tristeza. Entiendo que algunos todavía le crean, pero ¿cómo engañar a quienes ven, leen y piensan? ¿Cómo seguir justificando lo injustificable?

Cada mañana, desde su púlpito, la presidenta lanza acusaciones, siembra odio y no ofrece resultados. Habla de soberanía mientras protege a dictadores como Nicolás Maduro. Defiende la libertad de los pueblos, pero calla frente a los abusos en Bolivia o Colombia. ¿De qué soberanía habla cuando en México la gente tiene miedo de opinar, cuando los periodistas son amenazados, cuando la verdad se castiga y la mentira se premia?

Vivimos en un país que ya no es de realismo mágico, sino de realismo siniestro. Un país donde la propaganda sustituye a la compasión, donde los poderosos manipulan el dolor para hacer política, y donde el ciudadano honesto es visto como una amenaza. Un país profundamente corrupto, incapaz y cínico.

Nos ven como tontos.

Nos tratan como tontos.

Y ante el mundo, parecemos tontos.

¿Le gusta a usted este papel?

Porque a mí, no.