Gabriela Lazcano
Hay días que escribir es más difícil que otros.
El cuerpo duele, la cabeza se cansa… y el ánimo no alcanza.
Pero la realidad no se detiene.
Hablemos un poquito de todo , ahí están los números.
Los de siempre.
Los que ya casi ni sorprenden.
Tres mil millones de pesos mensuales solo para pagar los intereses de la deuda.
Uno punto tres billones al año.
Dinero que sale de todos… para que nada cambie. Intereses eh , no pago a la deuda .
Pero hay cifras que pesan distinto.
México tiene más de seis mil fosas clandestinas ,
Setenta y nueve mil cuerpos sin identificar.
Ciento treinta y tres mil desaparecidos.
No son números.
Son ausencias.
Son familias esperando algo que muchas veces no llega.
Son mesas vacías, teléfonos que no suenan, vidas suspendidas.
Mientras tanto, miramos al mundo.
En la guerra entre Rusia y Ucrania se habla de alrededor de dos mil quinientos ucranianos muertos
y más de doscientos cincuenta mil rusos.
Allá están en guerra.
Aquí no.
O eso nos dicen.
Y sin embargo…
aquí también se entierra,
aquí también se busca,
aquí también se llora.
Pasamos de dieciséis personas desaparecidas al día…
a veinticuatro…
y ahora a cuarenta y dos.
Cuarenta y dos historias diarias que se rompen.
Cuarenta y dos familias que entran en una espera que posiblemente no tenga fin .
Se imagina un momento ese panorama ? Da terror, verdad ?
También hay quienes trabajan con miedo.
El sesenta y cinco por ciento de los empresarios paga derecho de piso.
Trabajan, producen, arriesgan… y aún así tienen que pagar para que los dejen en paz.
Y en salud, también hay números.
Más de veinte mil millones de pesos menos para atención médica.
Más de diez mil millones menos en vacunación, una caída de casi setenta por ciento.
Menos vacunas.
Menos atención.
Menos prevención.
También se recorta en investigación, en formación de médicos, en prevención de adicciones.
Menos futuro.
Menos oportunidades de estar mejor.
Y NO LO DIGO YO, LO DICE EL INEGI.
Pero hay cosas que no se pueden medir en millones.
Hay madres que buscan.
Que escarban la tierra con sus propias manos.
Que no se cansan, aunque el cuerpo ya no pueda más.
Que no quieren discursos, ni promesas, ni cifras.
Quieren a sus hijos.
Y no son recibidas.
Y lo seguiré escribiendo cada semana hasta que la señora se digne recibir a mujeres que tienen con mucho, mucha más dignidad que ella.
Y sin embargo, ¿qué cree usted que pasó esta semana?
Que la presidenta, la que dijo que “llegaron todas”,
la que habla de cercanía, de diálogo, de transformación…de HUMANISMO
quedó de recibir en Gobernación a productores y agricultores que venían acompañando a Adrián LeBarón,
la que dijo “sin comentarios” al Premio Nobel de la Paz.
¿Y cómo los recibió?
Con una fila de granaderos.
Con Gobernación cerrada.
Con candados.
Así.
Así es como se escuchan las demandas.
Así es como se construye el diálogo.
Así es como se gobierna.
Puertas cerradas.
Gente afuera.
Y discursos adentro.
Y lo seguiré diciendo.
Porque al final… Esto es el México Mágico, el pueblo más democrático del mundo , el México surrealista,
¿qué tanto es tantito?
















