Gabriela Lazcano

 Es hora de volver a la realidad. Ni hablar, no hay de otra.

 A la triste, penosa, indignante, lacerante y ominosa realidad del México de hoy, de este enero de 2025.

Con los primeros minutos de este año, quedamos a merced de la cada vez más socorrida “mano de Dios”.

 Usted, yo y todos los mexicanos podemos, sin un juicio de por medio y sin tener culpabilidad alguna, caer en la cárcel si alguien decide hacernos daño. Así de fácil, así de espantoso, así: de película de terror. Todos hemos visto alguna vez una película en la que un inocente es juzgado y considerado culpable; bueno, pues aquí ni juzgado ni nada: derechito a la cárcel, al bote, a los separos, a la prisión.

¿No le parece esto propio de un país cuya historia sea medianamente reciente, cuya soberanía sea joven y apenas esté cimentando las bases de un Estado democrático?

 Pues, aunque así lo parezca, esta ley absurda fue avalada nada menos que por la Comisionada de los Derechos Humanos de este país.

 ¿País bananero? Juzgue usted, y aquí le va otra:

 Este 10 de enero, México enviará un representante para la toma de protesta como “mandatario legítimo” de uno de los personajes más atroces, sinvergüenzas, asesinos y dictadores, apoyado por el narcotráfico: culpable de más de 1,500 presos políticos torturados; culpable de que el pueblo venezolano haya adelgazado, por falta de comida, entre 10 y 18 kilos por habitante; culpable de miles de muertes por falta de insumos e instalaciones médicas; culpable de mantener un régimen dictatorial donde la justicia, el voto ciudadano y la libertad simplemente dejaron de existir. Culpable de mandar petróleo a otra dictadura para que ésta no caiga; culpable de que los ciudadanos de a pie vivan con miedo, con terror, y de que tengan que —aquellos que puedan— dejar a sus familias no solo para buscar más oportunidades, sino para simplemente seguir vivos.

 Este mequetrefe es Nicolás Maduro. Pues bien, nuestro querido país enviará un representante por órdenes de la señora que nos representa, a un acto por demás asquerosamente tramposo y viciado, aduciendo que México acompaña al gobierno de Venezuela en este acto democrático. Me pregunto si este personaje que irá a este circo de innombrables tendrá un poco de vergüenza, un poquito de pudor, un mínimo de decencia política y social.

Ojalá no tenga nada de esto. Ojalá vaya creyendo que asiste a un acto de democracia pura.

 De otra manera, el tiempo pasará, el dictador caerá, como han caído todos, y un buen día, si le sobra o tuvo alguna vez tantita vergüenza y dignidad, se preguntará:

¿Por qué no dije que no? ¿Por qué no le dije simplemente que no? Más aún… ¿Por qué no fue ella, personalmente, a decirle al mundo que México se ha convertido en seis años en un país bananero, protector de dictadores y donde los derechos humanos simplemente son ahora lo que la democracia y la libertad son para Venezuela? Terrenos que lloran lo que un día fueron. Democracias tomadas por el populismo. Ciudadanos sin derechos, aferrados a cualquiera que sea su Dios.

A COMER BANANAS

Instagram: @lazcanogaby