• Soy el junior de toda una dinastía, asegura el luchador 

Andrés Suárez Ramírez  

“Cuento con 30 años de trayectoria profesional en la lucha libre, soy el junior de toda una dinastía, desde “Huracán” Ramírez, “Matemático”, “Catedrático” y “Doctor Z” mi padre”, señaló el luchador conocido como “El Catedrático”. 

En entrevista con IMPAR el periódico, el deportista recuerda una anécdota particular cuando luchó con “Mil máscaras” de pareja en Tecate, “fue una lucha muy bonita, y el señorón dijo que le gustó y que le saludara yo a mi padre, para mí fue algo muy bueno”. 

“El Catedrático”, explicó que para ser luchador se necesita actitud, para el entrenamiento la disciplina, además de tener conocimientos previos en lucha olímpica grecorromana, un poco de judo y gimnasia acrobática. 

“Hoy en día se ha olvidado la lucha al ras de lona, sino conoces esas disciplinas, no puedes ser luchador profesional”, manifestó. 

Agregó que la lucha libre está en un auge muy bueno porque hay mucha promoción, entrevistas, así como redes sociales, anteriormente no existían esos canales, solamente se publicaba información en revistas y en las arenas chicas es donde se conocía a los deportistas. 

“Hoy te puedes volver famoso de la noche a la mañana, pero no te conviertes en leyenda, afortunadamente a mí me tocó luchar y pertenecer a nuestras leyendas del pancracio nacional”, manifestó el luchador.  

Finalizó que la máscara significa la incógnita, la magia y es lo que da el poder sobre el cuadrilátero, para sentir y transformarte en un atleta y adversario arriba del ring.