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El Acento / La tormenta que se avecina

Jesús Corona Osornio

Para México Nación, lo que viene después de las elecciones en los EE.UU., no es poca cosa, sea Kamala Harris o Donald Trump, el que llegue no será tolerante.

Harris es proteccionista igualmente Trump, con estilos diferentes, el estridentismo de uno contra la discrecionalidad de la otra.

Con ninguno de los dos está garantizado la continuidad del T-MEC, cualquiera que gane la presidencia norteamericana, hará del cumplimiento de los acuerdos su razón de ser.

La trampa en que han caído los morenistas, encabezados por la señora Sheinbaum, es creer que los americanos dependen de nosotros para las importaciones.

Ese engaño, sostenido desde el sexenio pasado ha hecho que las autoridades mexicanas estiren la liga más de lo debido.

Del otro lado de la frontera, hay muchas cosas pendientes, que desde el anterior sexenio le guardan a México, y nos van a cobrar cada una.

Por citar un ejemplo, la lucha contra las bandas criminales en nuestro país, no da los resultados que requiere una relación comercial tan importante.

La crisis del fentanilo, que para los estadounidenses representa una epidemia, mientras en nuestro país las autoridades prefieren los abrazos y no un combate eficaz.

La señora Sheinbaum, navegando en el mar de la soberbia, alimenta falsas expectativas, va por el rumbo equivocado de la confrontación.

Hasta ahora las reacciones de los americanos han sido muy diplomáticas, muy sutiles, se tragaron el trato a su Embajador dado por el nuevo gobierno, sin reacciones.

Desde el sexenio pasado han aguantado la metralla que de este lado les hemos propinado, la DEA, ha sido maltratada y en este sexenio será igualmente ignorada.

Claudia Sheinbaum, ha comenzado muy mal su primer mes de gobierno, de largos seis años que le esperan; los cambios constitucionales no son bien recibidos, ni dentro ni fuera.

Tristemente los duros, los irracionales de Morena se han impuesto desde la administración anterior, Monreal, Adán Augusto, Noroña, Batres, Brugada y tantos más.

México está a sesenta segundos de una dictablanda morenista, tal cual lo dijera del PRI, el escritor Vargas Llosa.

La presidente de México, enredada en compromisos con los miembros de su partido y con otros que fuera de su partido, son también muy importantes, no ve con claridad lo que enfrenta.

En lo económico no habrá fiesta, los compromisos son muchos, entre lo que se debe inyectar a Pemex, la CFE y los programas sociales, serán los retos para el 2025.

No hay ya de dónde estirar para sacar dinero, se avecina un profundo y prolongado desempleo para el primer trimestre del año venidero.

Hasta hoy lo que hay, son promesas de inversión extranjera, pero ese dinero es aire, solo son palabras lo mismo que los empleos que generarían.

La jefe del Estado mexicano, camina sobre piedras calientes y al borde del abismo, empujada por su ambición, llegó maniatada, sin margen de maniobra.

Sea quien fuere a partir de enero, el gobierno de los EE.UU., sin dudas las tormentas para México serán torrenciales.

La falta de seguridad jurídica hará correr a muchas empresas, los capitales migraran y no habrá inversión, el alocado nacionalismo de los duros de Morena, hundirá a nuestro país en la más profunda crisis.

No será como en el Fobrapoa que tanto atacó el expresidente anterior, nadie nos va a recatar; ya no somos confiables. Hasta la próxima.