Jesús Corona Osornio

Hablar del crimen organizado -CO- y de la corrupción que pudre al actual gobierno, es prácticamente un solo tema.

En diversos medios y organizaciones de la sociedad, han sido documentados graves casos de corrupción, el elevado costo del Tren Maya, el incremento exponencial de los costos de Dos Bocas, en relación al presupuesto original.

Será que los funcionarios del actual régimen no cursaron estudios, o quizás la lealtad los hace poco profesionales y honrados.

Lo cierto es que las grandes obras del presidente, son cubetas sin fondo que consumen grandes cantidades de dinero.

El Tren Maya, no lleva mucho tiempo y ha tenido que parar porque hay fallos que impiden su buen funcionamiento.

Los costos de la Refinería Olmeca en Dos Bocas, aún no funciona y ya se ha inundado y no hay garantía de que llegue a operar en este sexenio.

Investigaciones periodísticas han mostrado como los hijos del presidente han intervenido para que sus amigos se beneficien.

Plenamente probado, no son dichos, Estados en los que gobierna Morena, el CO se enseñorea y aumentan los delitos del orden federal.

Apoyado en la retórica tramposa y mentirosa, desde su palestra mañanera, el ciudadano del palacio, -su palacio, ya no nacional- trata de evadir  entre agresiones y risas patológicas.

No desmiente las investigaciones en las que algunos reporteros han probado la corrupción de funcionarios y menos la de sus hijos.

No cabe duda de que la presidente AMLO, por momentos se pierde, sus ocurrencias las quiere volver al orden constitucional, como eso de votar a jueces y ministros de la SCJN.

El señor que habita lo que fue el palacio nacional, -hoy de su uso exclusivo-, en algunas de sus mañaneras se ha confesado delincuente electoral, o como en el caso Ayotzinapa, interviene sin ser autoridad judicial.

En cualquier democrático otro lugar en el mundo, ya hubiese sido llevado ante las autoridades judiciales.

Lamentablemente, ya se apodero del INE, del TEPJF, y lenta pero inexorablemente se apodera de la SCJN.

Al través de su partido que lo ha convertido en secta de rufianes y malandrines, destruye toda institución a su paso, su falsa “pobreza franciscana”, no es más que la máscara con la que pretende cubrir la corrupción que fomenta y protege.

Nadie en los tiempos de nuestra moderna democracia, había sido tan cruel, insensible, inhumano y cínico como el actual presidente.

En PN se fraguan todos los ataques a la prensa, desde ahí se presiona a los dueños de la prensa escrita y principalmente a los concesionarios de los medios electrónicos de comunicación.

Anteriormente había una cierta discreción, hoy les vale un sorbete, vulgares en sus actitudes, los empleados de AMLO obedecen e interpretan lo que “su señor” les ordena.

Hoy como nunca antes, la Nación requiere construir ciudadanía, hacer Patria es acudir votar en Junio, salir a las calles para cumplir con un deber cívico, atender el futuro de la República y defender la democracia hoy herida de muerte por la gavilla de corruptos que nos mal gobiernan. México nos necesita le urgimos desesperadamente. Hasta la próxima.