Jesús Corona Osornio
México sumergido en una terrible crisis económica muy severa, sin que haya reacciones y acciones contundentes de parte de los partidos de oposición, ni mucho menos de aquellos a quienes las decisiones del jefe del Ejecutivo les han afectado de forma tal, que dejaron un estatus clase mediero y ahora habitan en los pasillos de la pobreza.
Más de ocho millones de personas en pobreza extrema lo que significó un aumento de del 7% al 8.7% lo que representa que 2.1 millones se suman a las personas en pobreza extrema en lo que va del actual régimen, sin que al Gobierno de la República muestre algo de interés, al ciudadano presidente le importa más gastar, derrochar dinero en una consulta tramposa, nadie ha solicitado.
La revocación nadie de la ciudadanía, nadie de los partiditos micro opositores la ha solicitado, sólo López en un ejercicio ventajoso derivado de la vanidad patológica de quien debiera gobernar, políticamente le servirá para destruir al Instituto Nacional Electoral -INE-, y de paso promover iniciativas de ley que le permitirían en caso de ser aprobadas, el control total de todas las instituciones que nos diéramos en nuestro país para la convivencia democrática, pacifica e institucional, costó vidas y años de lucha, echar al partido hegemónico no fue fácil, marchas y una oposición con sed de democracia conformaron la modernidad que hoy el autócrata destruye por puro capricho.
La autocracia es la puerta de las dictaduras, no ve, quién no quiere ver, ahí está claramente en cada decisión que impone el ciudadano de Palacio.
Durante su mandato el Presidente, ha dividido, generado odio entre las clases sociales, ha privilegiado la diatriba, el golpe bajo, el abuso de poder, ha fomentado la corrupción y vejado la democracia, ha violado la Constitución y roto con la legalidad, ha impuesto un estilo peligroso y dictatorial, “No estas conmigo, entonces, estas en contra mía” es la premisa desde la cual mal ejerce el poder y administra en sentido inverso a las manecillas del reloj, busca pasar a la historia como el mejor presidente mexicano, y quedará marcado por su ineptitud, corrupción y vulgar forma de ejercer el poder.
Cada mañana desde su trono en Palacio, ataca a los medios de comunicación que según su empequeñecido intelecto no le son favorables, cínico y mitómano, con fijaciones en ciertos comunicadores, descalifica desde una moral inexistente, ataca con ira a aquellos que le presentan la realidad, sus propios familiares, envueltos en la sospecha o simplemente exhibidos como corruptos.
Sus modos de tratar con la prensa lo aplican algunos descerebrados gobernadores, Puebla, Zacatecas, Morelos, Ciudad de México, Quintana Roo que además los espía y el más avanzado de todos Veracruz cuyo grotesco gobernador tiene más apresados políticos que narcos, asesinos, ladrones y estafadores, no olvidemos a Michoacán y al de Movimiento Ciudadano en Jalisco, cada mañanera es un día de peligro para la libertad de expresión, cada mañana comienza la impunidad, cada mañanera es un ejemplo del control autocrático que ejerce el presidente.
Nadie por encima de la Ley decía en su campaña y recién llegado al poder, ahora entendemos a que se refería, el nadie era por los opositores, sus familiares y amigos esos si están por encima de la ley, del pueblo y gozan de cabal impunidad. “No somos iguales”, masculla, barrunta a diario, en efecto, no lo son, son peores, sin duda.













