Solo la necedad hace que muchos no vean la realidad del país expresada en números y calificaciones de expertos internacionales. La cosa se pone grave cuando quienes fingen miopía, o de verdad están ciegos, son los responsables de tomar decisiones políticas, económicas y financieras.

Nos dicen que el nuevo secretario de Hacienda, Arturo Herrera Gutiérrez, si sabe y al menos tiene un mejor palmarés académico y laboral que Carlos Urzúa quien en diversas etapas, incluyendo el gobierno de López Obrador en el DF, fue su jefe. Eso ya es un buen punto.

El tema es, si Herrera tendrá los arrestos para decirle a su jefe lo que tenga que decirle en la lógica económica-financiera del país, así como la capacidad para hacer entender a López cuando éste tome decisiones equivocadas o derivadas de la víscera, dada la proverbial terquedad del jefe del Ejecutivo, quien no acepta contradicciones.

Por lo pronto, Herrera Gutiérrez, con preparación académica-laboral de altos vuelos, incluyendo Colegio de México, Universidad de Nueva York y el Banco Mundial, es decir, es un fifí, se enfrenta a un entorno harto difícil en el cual debe enmendar la plana a su jefe en cuanto a los falsos “ahorros” que debilitan la administración pública, la reestructuración de Pemex y su deuda de poco más de 110 mil millones de dólares, gasto en proyectos de difícil ejecución o no urgentes, pero en especial hacerle ver el entorno global que nos puede llevar a una recesión.

En esto último hay dos elementos sustanciales: primero, el ahorro para regalar dinero sin una actividad productiva, la disminución en las proyecciones de crecimiento derivadas de la desconfianza de inversionistas a causa de decisiones desacertadas que cancelan obras, licitaciones o programas de inversión (NAIM, energía, infraestructura).

Incluso Banco de México adelantó que el crecimiento será menor al estimado, coincidiendo con analistas financieros que rebajaron su expectativa a un máximo del 1.2 por ciento y un mínimo de 0.8 por ciento.

Como se ve, no la tiene fácil el nuevo titular de Hacienda quien como meta inmediata tiene el manejo del tema Pemex, al menos por un monto de ocho mil millones de dólares, ya que de no hacerlo, los documentos que avalan la deuda total podrían caer y hacerse exigibles en su totalidad.

De tal suerte que no sabemos cuál será la tarea más difícil del nuevo secretario de Hacienda, si enderezar la mira del titular del Ejecutivo en la errática política económica que hasta hoy lleva, o el manejo efectivo de las finanzas públicas para cimentar crecimiento y desarrollo en un entorno internacional que afirman, es recesivo.

Porque además, esperar que sigan llegando capitales especulativos, es un riesgo muy alto y tal vez por eso habría que atender la recomendación de integrantes de la junta de gobierno de Banxico y bajar las tasas al menos 25 puntos base.

Se cayó la actividad industria, el armado de autos, la expectativa de crecimiento, la deuda pública crece a razón de mil millones de dólares diarios, Banxico confirma disminución del PIB y el Inegi la baja en los fundamentales económicos; llevamos seis meses prácticamente sin crecer…

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