Observar la inmensidad del desierto blanco y su rojo atardecer, sentir la adrenalina al recorrer sus dunas en 4×4 y sorprenderte con un mar en medio de la arena, son tan solo algunas de las maravillas que esconde el desierto qatarí y visita obligada para todos los que acudan al Mundial de Qatar 2022.
La temporada invernal en el desierto, conocida por los locales como el Al Enna, arranca precisamente durante la competencia. Las dunas de arena blanca se convierten en el hogar de los qataríes que aprovechan para hacer camping o darse un baño en uno de los pocos lugares en el mundo en los que el mar se adentra en el desierto.
El desierto aquí es muy diferente de lo que te imaginas. La arena tiene un color mucho más blanco. No es como el rojo anaranjado. Así que es bastante diferente de lo que probablemente la mayoría de la gente espera. Igualmente, tiene muchos espacios que son terrenos muy firmes, así que es como conducir por una autopista”, destaca Berthold Trenkel, Director de operaciones de Turismo de Qatar.
Las principales actividades que se pueden realizar son las de atravesarlo en un 4×4 conduciendo a gran velocidad con pilotos experimentados, montar a camello, hacer kitesurf, asistir a una sesión de caza con halcones, deslizarte por las dunas en una tabla o asistir a una fiesta en una tienda tradicional beduina.
Si quieres adrenalina y acción, puedes ir al desierto a conducir un 4×4 por las dunas de arena o hacer ‘sandboarding’ (tirarse con una tabla por las dunas). Es una experiencia increíble. Intenta llegar muy temprano por la mañana y cuando digo temprano, tienes que levantarte y salir a las 4 de la mañana de la ciudad. Son sólo 60 minutos en coche, pero disfrutar del amanecer en el desierto es una experiencia mágica”, añade.













