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Diablo Panzón 

Un gran saludo mis queridos amantes del deporte, esperando que se encuentren bien y felices con la gran final de la Liga MX, en donde a muchos no les podrá gustar la final, pero el fútbol mexicano ganó. 

Récord a la basura 

Su récord de 10 victorias consecutivas por parte de los millonetas del América se manchó por una gran labor y buen manejo de partido que el Toluca le dio durante los dos partidos, en especial del que otorgó el Diablo en el Estadio Azteca, fue con el cuchillo en los dientes. 

Además de las victorias y esa goliza que el América le dio al Puebla, aficionados, jugadores, cuerpo técnico, el dueño del equipo y los comentaristas de cierta televisión, ya se sentían campeones. 

Lo malo es que muchos jugadores se cayeron del LADRILLO en donde estaban, ejemplo claro el de Lara, que ni su papá se comportaba así. 

Este número de victorias debería de ser proporcional a que los jóvenes y no tan jóvenes recuerden la palabra humildad. 

Familia 

La victoria que se llevó el Toluca, tiene una palabra clave que es FAMILIA, así es Ignacio Ambriz, fiel a su estilo reconoció que el equipo se le cayó por ahí de las últimas fechas contra Mazatlán. 

Aprovechó una serie de partidos amistosos y sobre todo para platicar con sus pupilos, pero de buena fuente sé que en estas pláticas también sentó a Sinha. 

El Toluca es un digno finalista, porque siempre se dudó que no pudieran llegar a la final, si se pudo, y ahora si se baila la misma canción. 

Pachuca por Toluca 

Es una final inédita entre estos dos equipos, que en la década pasada fueron de los más ganadores; hablando en específico del Pachuca, que trabajó de la institución de la Bella Airosa, todo el tiempo tratando de innovar, sus contrataciones de jugadores que vienen a aportar. 

En el tema de fuerzas básicas, todo el tiempo están peleando títulos y por consecuencia tienen jugadores que hoy son titulares. 

La última final que disputó Pachuca fue hace menos de seis meses, la perdió con el Atlas. 

En el caso de los choriceros, tuvieron que pasar cuatro años para estar en la final. 

Dos buenas propuestas veremos en esta final la escuela de Ignacio Ambriz y la de Guillermo Almada.