Después de un viaje de cuatro años, la nave espacial robótica Osiris-Rex de la NASA descenderá este martes durante algunos segundos a la superficie rocosa del asteroide Bennu para recolectar muestras, en una operación de precisión a 330 millones de kilómetros de la Tierra.

El año pasado, Japón logró con su sonda Hayabusa2 recoger algo de polvo de otro asteroide, Ryugu, y ahora está de camino a casa.

Con Osiris-Rex, la NASA espera recolectar una muestra mucho más grande, de al menos 60 gramos, que espera pueda revelar los componentes originales del sistema solar.

La nave espacial, del tamaño de una camioneta grande, se encuentra en este momento a un kilómetro por encima de Bennu, que tiene 490 metros de diámetro.

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