- El verdadero ganar de las elecciones fue AMLO y no Sheinbaum
Francisco Medina
En 2006 tras su derrota en las elecciones presidenciales, Andrés Manuel López Obrador dijo tajantemente, “al Diablo con sus instituciones”…y viene a colación porque ahora resulta que en este México lindo y querido, nada pasa y todo es color de rosa, nadie hace trampa, es el país que anhela el inquilino del Palacio, todo es amor y paz, y sobre todo honestidad…En su mañanera del lunes 3 de junio, un día después de las elecciones y comprobar que habían logrado la mayoría en el Congreso de la Unión, el inquilino del Palacio se apresuró a declarar que esperaba que antes de que dejara el gobierno, se pudiera acelerar la aprobación de las iniciativas que envió en febrero pasado a San Lázaro, esto antes del comienzo de la siguiente administración el 1 de noviembre próximo.
Cabe recordar que a través de 20 reformas —18 constitucionales y dos legales—, enviadas el 5 de febrero de este año, el inquilino del Palacio propuso a la Cámara de Diputados, entre otras cosas, reducir al Congreso; eliminar siete organismos autónomos y que jueces, ministros y magistrados sean electos a través del voto popular.
Con este paquete de iniciativas, el inquilino del Palacio planteó modificar decenas de artículos de la Constitución, y con ello “echar abajo el sentido de las leyes promulgadas en el periodo neoliberal”.
Teniendo la mayoría en el Congreso de la Unión, no dudemos que el primer día en que inicien sus trabajos legislativos en un madruguete “fast track”, den salida a las iniciativas del inquilino del Palacio y mande al Diablo a las instituciones que le estorban para poder perpetuarse en el gobierno, porque a pesar de que ha repetido ciento de veces que se va a retirar y no va a participar en la vida política del país, seguirá manejando los hilos de su frustrada Cuarta Transformación a través de su marioneta Claudia Sheinbaum.
Tan sólo recordemos que previo a las elecciones, ambos se atrevieron a declarar que las elecciones eran solo un trámite y que se trataba de un referéndum y no de un proceso electoral.
Y para lograrlo, desde el púlpito del Palacio Imperial, el inquilino del Palacio se dedicó a ser el operador político de la campaña electoral de Claudia con sus declaraciones a pesar de que el TEPJF y el mismo INE le pidieron que no lo hiciera, pero para el “que no le vengan con que la ley es la ley”, pues la ley es él y “al Diablo con sus instituciones”.
Y para comprobar lo que estamos diciendo hay que revisar la encuesta realizada por El Financiero en donde se puede comprobar que nueve de cada 10 personas votaron a favor de seguir con la 4T y 7 de cada 10 votantes que dijeron recibir programas sociales apoyaron a Sheinbaum.
Un factor relevante fueron los programas sociales, pues 56 por ciento de votantes manifestó recibir apoyos sociales del gobierno. Entre ese segmento de beneficiarios, Sheinbaum alcanzó 69 por ciento de la votación, frente a 23 por ciento de Xóchitl Gálvez. No obstante, Sheinbaum también sacó una ventaja entre no beneficiarios, al obtener 49 por ciento de los votos de ese segmento, frente a 37 por ciento de la candidata de oposición. Lo anterior ante las amenazas de los “siervos de la Nación” quienes se encargaron de amenazar a los beneficiarios de los programas sociales a que si no votaban por Sheinbaum, les iban a quitar los mismos.
Según El Financiero, el inquilino del Palacio registró un nivel de aprobación de 71 por ciento entre quienes acudieron a las urnas el domingo, y de ellos, 80 por ciento cruzó la boleta presidencial a favor de Sheinbaum. A su vez, 58 por ciento de votantes dijo estar a favor de la cuarta transformación, y de ellos, 87 por ciento emitió un voto a favor de la candidata morenista.
Tras ser cuestionados sobre la principal razón de su voto, 27 por ciento de entrevistados a la salida de las casillas mencionó que “para continuar la transformación”, y de ellos 96 por ciento emitió su sufragio en favor de Claudia.
La encuesta también arroja que el respaldo a Sheinbaum fue más alto entre votantes que se describieron como de clase social baja, con 53 puntos de ventaja, pero la morenista ganó aun entre la clase media-alta.
Además, los primeros votantes, de entre 18 a 24 años, salieron a votar en menor proporción que en 2018, siendo en este año 12 por ciento del voto, frente a 16 por ciento seis años atrás. Entre ellos, el voto por Sheinbaum fue el más bajo, 52 por ciento, pero el restante 48 por ciento se dividió 24 por ciento, por Gálvez, y 24 por ciento, por Máynez.
En contraste, el segmento de edad mayor a 55 años acudió a votar en mayor proporción que en 2018, al registrar 27 por ciento, poco más de una cuarta parte del voto, mientras que en las elecciones presidenciales anteriores constituyeron 19 por ciento, 8 puntos más. Entre ese segmento de edad, Sheinbaum obtuvo su mejor desempeño, con 68 por ciento de apoyo.
Lo ideal sería que las autoridades hicieran justicia y encarcelan a quienes hicieron trampa y cometieron delitos, amenazando s loa electores con quitarles los programas sociales, pero no será así, por eso pues para ellos “al Diablo con sus instituciones”…la impunidad es uno de los graves problemas que padece nuestro país, bueno tratándose de personalidades de la clase política y los llamados siervos de la Nación…Sin embargo, si se tratara de un simple ciudadano que se hubiera atrevido a hacer mal uso del padrón de electores, o que haya falsificado una credencial de elector, le caería todo el peso de la ley, así como suele pasar en las principales calles de la ciudad donde comandos armados de policías detienen a peligrosos delincuentes que andan vendiendo en las calles alguna mercancía, ya sea merengues, tortas, tamales, fruta, paletas, helados o dulces, acusándoles de violar la ley, pero no son capaces de enjuiciar a quienes con la ambición de poder cometen un delito electoral y mucho menos a los narcotraficantes, total en México no pasa nada…y “al Diablo con sus instituciones”