El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos.
EL OTRO YO – MARIO BENEDETTI
José Manuel Rueda Smithers
Esta vez me atreveré a recomendar un sitio en Internet de esos que te hacen pasar largas horas leyendo y aprendiendo de los demás. Se llama Alibrate, y es una plataforma de lectores en castellano, donde además se tiene la opción de compartir una opinión sobre los libros leídos.
Y es gratis, a menos que uno compre un libro, que es ahí donde vale la pena el asunto. No hay límites de lectura, y tiene usuarios que terminan más de un libro por semana. En 2020 ha triplicado el número de personas registradas, hasta superar el millón.
El argentino Carlos Tramutola es el fundador y consejero delegado de la compañía, y su idea original es “aportar tecnología al mundo literario y de la lectura, que venía con un poco de retraso. En otros sectores, como la música, el cine o los viajes, la tecnología disrumpió y generó muchos cambios y aportes para el usuario”, dijo.
Y sentencia: “Hay quien piensa que un día la gente va a dejar de leer, pero no. Algunos apuestan a que los jóvenes no lean; y resulta que leen, y leen mucho, incluso más de lo que nosotros leíamos a su edad”.
Encontré una nota firmada por Javier Calvo, publicada en El Economista de España, en la que muestra que Alibrate conecta a lectores, y ha generado una gran comunidad en que uno de los principales usos es descubrir qué leer, y compartir lo que se ha leído.
En sus herramientas, busca capturar la atención y quedarse en ese espacio que bien invita a leer un sinfín de textos. Por ejemplo, la opción de crear una biblioteca virtual propia. Los libros que uno ha leído o pendientes por leer; calificarlos, subir citas de autores, etc. También permite crear listas curiosas, como los libros con mejores comienzos, y crear opciones que ayuden al resto de usuarios a descubrir nuevas lecturas.
En Alíbrate se encuentra con quienes, además de leer, han escrito 500 o mil reseñas de libros. Les gusta compartir las experiencias que viven con los libros.
Solo se trata de libros, y que la gente tenga el icono de una aplicación sobre lectura en su móvil es algo positivo.
Permite comprar ebooks, gracias a un acuerdo con Libranta, que es el principal proveedor de libros electrónicos en español. Siempre trabajando con los usuarios sobre la importancia de los derechos de autor y de pagar por los libros, sean en papel o digitales.
Y termina aquí el concepto novedoso y hasta publicitario, para aterrizar en la realidad de México.
En algún momento leí que mientras la educación mundial se dirige hacia los máximos de tecnología, con la robótica ya hecha realidad o los sistemas informáticos Grid, nuestro país hace propaganda con la “apropiación social” de la ciencia y las instituciones encargadas de fomentar la lectura y la cultura responden a simples improvisaciones del presidente, o son frenadas por ridículos presupuestos, algunas sin objetivos firmes y bien orientados, o incluso en manos de plagiarios declarados.
Y entonces, la conclusión es: Leer, compartir y ayudar a descubrir. No dejarse frenar por esa política que apuesta a la incultura.













