Luis Mena Pantoja  

Además de ser reconocido como un pilar fundamental de la literatura italiana, el poeta y filósofo Francesco Petrarca es considerado uno de los principales precursores del humanismo. Su notable producción literaria dio origen a una corriente conocida como el Petrarquismo, que influyó en autores tan importantes como el español Garcilaso de la Vega, y los ingleses William Shakespeare y Edmund Spenser; mientras que la concepción humanista de su poesía contribuyó a armonizar la cultura grecolatina con las ideas del cristianismo.  

Nació el 20 de julio de 1304 en Arezzo, Italia. En 1312 su familia llegó a Aviñón y Francesco se instaló en Carpentras, donde aprendió humanidades. Posteriormente estudió Derecho en Montpellier y más tarde acudió a la Universidad de Bolonia, donde se interesó en el estudio de la literatura latina clásica. Tras la muerte de su padre regresó a Provenza e hizo los votos eclesiásticos menores. 

 Su vida transcurrió al servicio de la Iglesia y de la poderosa familia Colonna. Viajó constantemente por Europa, recorriendo Francia, Italia, Países Bajos, España e Inglaterra, en busca de códices de autores clásicos, y se convirtió en un poeta celebrado por el Senado de Roma.  

En Florencia conoció a Giovanni Boccaccio, con quien compartió ideas humanistas, y a su lado se constituyó como la figura principal del movimiento que intentó rescatar la cultura clásica de los siglos oscuros en el primer Renacimiento italiano, buscando armonizar el legado grecolatino con las ideas del cristianismo.  

Este autor italiano tiene un lugar privilegiado en la historia de la poesía y la cultura de Europa, y es citado como uno de los autores con mayor influencia en el pensamiento de la época. Como filólogo, logró rescatar del olvido a varios autores clásicos. En Lieja descubrió el discurso Pro Archia poeta, de Cicerón, y en Verona encontró Ad Atticum, Ad Quintum y Ad Brutum, del mismo escritor. Más tarde durante una estancia en París recuperó las elegías de Propercio y en 1350 rescató textos de Quintiliano, cuyas ideas lo llevaron a renunciar a los placeres de los sentidos.  

Petrarca fue también el redescubridor de Vitruvio, y contribuyó en gran medida a difundir la obra de este autor clásico, bajo cuya influencia se construyeron las bases de la arquitectura Renacentista. ​  

Francesco Petrarca murió el 19 de julio de 1374 en una pequeña comunidad de la provincia de Padua, Italia, conocida ahora como Arquà Petrarca, donde su leyenda cuenta lo encontraron muerto sobre un libro que estudiaba.