– El también Tesorero de FSTSE, golpea trabajadora y amedrenta con grupos de choque.

(I de II Partes)

(Investigación Especial)

Aquiles A. Prieto

Ciudad de México.- La cadena para amañar las elecciones en secciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), a fin de mantener el poder y los negocios, ha generado toda una ola de corruptelas y terror que alcanza al Hospital Siquiátrico “Fray Bernardino Álvarez”, donde ha anclado su “cacicazgo” el Doctor Marco Antonio Sánchez Sánchez, por más de 30 años, a quien han descubierto que detenta una plaza de especialista sin cursar los estudios confirmado en el Registro Nacional de Profesiones, de cara al próximo proceso electoral dónde los más de 1,600 trabajadores votarán para elegir nueva dirigencia sindical.

Desde hace 18 años ocupa la Secretaría de Finanzas de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE),   que lidera Joel Ayala Almeida, quien también lleva 25 años en el poder de esa central burocrática, y donde Marco Antonio Sánchez Sánchez, goza de la protección y blindaje de su  “amigo”, en lo que se escudó para ejercer acciones de violencia contra una trabajadora del Hospital Siquiátrico, que han quedado en la impunidad, pese a que la violencia de género ahora es castigada por la Ley, ya que en ese nosocomio se realiza desde la venta de plazas,  atropello a derechos de pacientes, golpeteo contra trabajadores y hasta amenazas de muerte, sin que haya acción legal que lo impida.

Trabajadores del hospital denunciaron –quienes pidieron omitir su nombre por seguridad personal-, que durante el registro de planillas Rosa, Naranja y Blanca, la Comisión Electoral enviada por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaria de Salud (SNTSA),  a cargo de Gerardo Avilés García, permitió el arribo de  un grupo de presuntos trabajadores para presionar y excluir a la planilla blanca, que es la opositora y que fueron detectados como un grupo de “golpeadores” comandados por Víctor Trujillo, lacayo del Hugo Alonso Ortiz, dirigente de la Sección 1, de Limpia y Transporte del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México, a quienes dotaron de camisetas naranja y gorras, siendo su misión intimidar a los trabajadores del nosocomio.

Así lo revelan las fotografías que les tomaron, porque en este proceso electoral nuevamente está participando Marco Antonio Sánchez Sánchez, quien mediante una acción amañada dejó la Secretaría General de la Sección XVII, en Junio de 2018, dejando al  frente a su incondicional Élder Raúl López, presionado por una demanda por agresión verbal y física en junio de 2018,  que presentó en su contra la trabajadora Cristina Ramírez Pérez, quien labora en ese hospital y que durante casi 10 años  comisionó como su asistente en la Secretaría de Finanzas de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, pero al mismo tiempo, la ocupó para trabajos domésticos en su casa y cuidados de a sus dos hijos, sin salario alguno.

Sin embargo, denunciaron que eso fue una maniobra para evadir cualquier acción legal, por lo que le comunicó a Marco Antonio García Ayala, dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, su eventual retiro, pero sólo fue para bajar la presión de las demandas en su contra por violencia de género y agresiones físicas, que están constatadas por la trabajadora María Cristina Ramírez Pérez.

Esto está sustentado en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, en la Fiscalía Desconcentrada Tlalpan TLP-3 Unidad de Investigación con Detenido III. Averiguación Previa FTL/TLP-3/UI-3/022535/07-2018, por el delito de amenazas, con lo cual se inició el viacrucis de la trabajadora, que a la fecha presentó una demanda más ante la Fiscalía por más amenazas, ahora hasta incondicionales trabajadores y trabajadores del hospital

Marco Antonio Sánchez Sánchez, siempre ha navegado bajo la protección del clan Joel Ayala Almeida y Marco Antonio García Ayala, los trabajadores lo describen como un hombre de baja estatura, intolerante, soberbio, burlón acostumbrado a someter bajo su autoridad a sus colaboradores, tanto en el hospital siquiátrico, como en la oficina que ocupa en la FSTSE, dónde maneja todo el dinero de la central burocrática con el apoyo de por los menos una decena de colaboradores.

Ocupa también una cartera en el SNTSA, en el Comité Ejecutivo Nacional y de acuerdo a la versión de los trabajadores está convertido en un corredor de bienes raíces, porque compra casas y viviendas deterioradas a bajo costo y las oferta en montos superiores lo que le deja ganancias extraordinarias, está convertido en millonario cuando su plaza no corresponde al tipo de vida que lleva, rodeado de lujos y comodidades, con una permanencia en la sección XVII del hospital de por lo menos 30 años.

Sin embargo, las artimañas para bajar la presión de las demandas, lo llevó a solicitar “licencia al cargo como Secretario General de la Sección Sindical No. 17del SNTSA”, según estipula en un escrito del 21 de agosto de 2020,  (en plena pandemia), donde le comunica a Marco Antonio García Ayala, esta petición bajo el argumento: “..como es de su conocimiento, actualmente realizo arduas tares en la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado y la asociación de reciente creación denominada así ASI, aunado a ello, la situación particular de salud en la que me encuentro y que le expuse de manera personal, me resulta imposible continuar al frente de la dirigencia”.

En su lugar recomendó a su incondicional Celerino Clemente Chávez, quien le cubrió las espaldas durante el tiempo que dejó el cargo, lo cual fue avalado por Marco Antonio García Ayala, como Presidente del SNTSA, lo cual cuajó su jugada para salir de foco de las demandas y a la postre retornó ahora para competir nuevamente por la dirigencia de la Sección XVII, en un juego perverso para seguir amañando su permanencia, nada más que con una serie de demandas judiciales propiciada por sus incondicionales que se han dado a la tarea de amenazar a la trabajadora que tuvo el valor de denunciar toda la serie de atropellos y bajezas a que fue sometida por seudo dirigente sindical.

Su profesión que detenta como médico especialista en siquiatría, ha sido cuestionada porque no aparece en los listados de la UNAM donde supuestamente acreditó los estudios, donde apareció como médico general en el Registro de Profesiones, lo cual preguntan los trabajadores porqué está cobrando recursos del erario público que no le corresponde, por lo que pidieron a las autoridades de la Secretaría de Salud que transparente la profesión de este dirigente.

Entre otros puntos demandaron en escrito del 22 de agosto de 2019, en una Reunión del Comité de Transparencia: “…qué proporcione la Secretaría de Salud Federal la documentación dónde acredite la plaza que ocupa inicialmente, cuando ingresó la laborar el Doctor Marco Antonio Sánchez Sánchez a esa dependencia”.

Es así como se han dado toda las anomalías en el Hospital Siquiátrico Fray Bernardino Álvarez, dependiente de la Secretaría de Salud, donde se ha enquistado un “cacicazgo” de marco Antonio Sánchez Sánchez, hombre de todas las confianzas del líder Joel Ayala Almeida, en la FSTSE, encargado de manejar varias nóminas considerados “apoyos” a Senadores, Diputados, Políticos, Periodistas, Deportistas, desde que la central burocrática estaba en la misma línea del PRI, una vez que renunció a este partido político, la depuración de esos “apoyos” ha sido constante.

Sin embargo, la información revelada desde el interior de la FSTSE, establece que lo mismo se compran y regalan carros y viviendas por apoyos con cargo a las finanzas de la central burocrática, dónde el poder acumulado por décadas permite a los líderes parar cualquier hecho que atente contra los dirigentes y sus acciones, como es el caso de Marco Antonio Sánchez Sánchez, quien escudado en la protección de sus amigos Joel y Marco Antonio, busca por todos los medios seguir al frente de la sección XVII, donde hasta el momento ha sembrado terror y corrupción.

Marco Antonio Sánchez Sánchez, arribó a la FSTSE a la destitución del entonces Tesorero y hoy extinto Alfonso Zamora, en el año de 2004, ante un presunto robo de la nómina de esa organización, que llevó a Joel Ayala, a tomar una acción radical y correrlo de sus funciones, cuando había sido hombre también de todas sus confianzas, es así como el actual Tesorero, en 2007, toma la decisión de llevar como asistente a la trabajadora del hospital siquiátrico, Cristina Ramírez Pérez, quien después de más de 10 años de servir dócilmente al burócrata, terminó siendo agredida y golpeada en las instalaciones de la sede sindical XVII, ante trabajadores incondicionales que también la amenazaron y eso será la segunda parte de una infamia llamada, todo sustentado en demandas judiciales ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México…Continuará.