Convento de San Jerónimo, la casa y tumba de Sor Juana

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Andrés Suárez Ramírez

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, fue la mayor intelectual que tuvo la Nueva España, una de las más grandes poetas que ha nacido en suelo mexicano. Es mejor conocida como sor Juana Inés de la Cruz, sus poemas son parte medular de la literatura universal. Pasó 27 años de su vida recluida en el  Convento de San Jerónimo donde realizó su obra.

La construcción del claustro donde ingresó desde muy joven, data de finales del siglo XVI y se localiza entre las calles de José María Izazaga, Isabel la Católica, 5 de Febrero y San Gerónimo en el Centro Histórico de la CDMX. El lugar fue fundado como templo católico en memoria de Nuestra Señora de la Expectación y perteneció a las monjas de la Orden de San Jerónimo.

El edificio tiene una arquitectura de estilo barroco herreriano, posee una planta de cruz que consta de una torre y campanario, una cúpula semiesférica y dos coros, alto y bajo, destacando este último donde se iniciaban las novicias. Cuenta con un Claustro grande, varias ruinas de las celdas de las monjas, restos de su fuente original, fue trazado sobre la base de un modelo heptagonal.

En 1629, la ciudad sufrió una inundación y el convento quedó dañado por las aguas pestilentes. También fue víctima de los temblores, que causaron cuarteaduras a lo largo de la estructura.

La casa de Sor Juana, tuvo varios cambios. Con las leyes de Reforma en 1867 fue otorgado al gobierno, quien lo convirtió en cuartel, caballería y hospital militar. En el siglo XIX el ex-presidente Manuel del Refugio González se lo dio como forma de pago al arquitecto Antonio Rivas Mercado quien lo regaló a sus hijas, ellas lo transformaron en el teatro “Ulises” y salón de baile “El Pirata”, que se convirtió en el “Symirna Dancing Club”.

Un tiempo estuvo abandonado y convertido en vecindad, un estacionamiento y locales comerciales. Sin embargo, fue rescatado como proyecto cultural en el gobierno Luis Echeverría Álvarez quien lo expropió en 1971, su sucesor presidencial, José López Portillo inició las restauraciones declarándolo oficialmente patrimonio nacional.

Actualmente sus instalaciones albergan a una universidad con el nombre de su hija prodiga, Sor Juana Inés De la Cruz, donde destacan los estudios en artes y humanidades, así como eventos culturales.

El doctor Arturo Romano Pacheco realizó investigaciones antropológicas y encontró diversos utensilios junto con esqueletos pertenecientes a las monjas jerónimas que eran sepultadas en el lugar, incluyendo a la décima musa. Una lápida de mármol en piso del sotocoro lo menciona: “En este recinto que es el coro bajo y entierro de las monjas de San Jerónimo fue sepultada Sor Juana Inés de la Cruz, El 17 de abril de 1695, año de 1964”.

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