Inicio Nacional Contrapeso

Contrapeso

Bernardo López

Sería un grave error prohibir las expresiones musicales en el país, pues no se avanzaría en mejorar la sociedad, por el contrario, provocaría movimientos de resistencia, entonces los narcocorridos, los corridos tumbados o el reguetón deben tener un contrapeso, pero este debe activarse desde las escuelas de educación básica, pues en los adultos va a ser difícil modificar su estructura de pensamiento.

No podrían prohibirse los corridos pues han sido utilizados como himnos de protesta ante las injusticias, como los que fueron interpretados durante la Revolución Mexicana -aunque su origen data de la época de la Independencia- y suelen narrar historias o aventuras de personajes reales o míticos.

Entre los corridos más populares se pueden encontrar “La Carabina 30-30”, “Felipe Ángeles”, “La Toma de Zacatecas”, “El Centauro del Norte”, “Persecución de Villa”. “El Barzón” es uno de los corridos que denunciaba la injusticia que sufría un campesino que daba la vida trabajando mientras recibía un pago miserable, además de que el dinero que ganaba ya estaba comprometido en la tienda de raya.

Por supuesto la música de protesta es primordial para señalar los abusos de autoridad o combatir los problemas que afectan a la sociedad en conjunto, como la drogadicción, el tabaquismo o el alcoholismo. Todas las ideas que se manifiestan en la música deberían encaminar a las personas a mejorar, no a hundirlas más en la mediocridad.

Al menos ocho Estados de la República prevén sanciones para las expresiones musicales que fomenten la apología de la violencia o promuevan la cultura de la violencia, que van desde la cancelación de eventos, revocación de permisos, multas o prisión. Aunque estas medidas poco van a lograr en personas que ya tienen definidos sus gustos musicales.

La estrategia implementada por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, para construir una mejor ciudadanía mediante pensamientos que inspiren a ser mejores individuos a través de la música es un gran comienzo, que permitirá conducir a un destino próspero para los niños.

El Estado tiene la obligación de brindar las opciones a los ciudadanos a aspirar a una mejor calidad de vida, sin embargo, cada persona adulta es responsable de las decisiones que toma, así como de la música que escucha, por lo tanto, se debe permitir que cada individuo elija las expresiones musicales que más encajen a su realidad.